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BEAUTIFUL DAY – 10/10

Por Gabriel F. Keena | @GFKArgentina

Más de 50 mil personas presenciaron un recital que quedará en el recuerdo: la agónica clasificación de la Selección Argentina gracias a Lionel Messi – que se transmitió por la pantalla gigante del Estadio Único de La Plata – fue la antesala perfecta para que el show de U2 se convirtiera en una fiesta inolvidable. Crónica de un día hermoso.

Quizás suene un poco exagerado pero la previa de este recital comenzó ni bien terminó el partido Argentina con Perú en la Bombonera. El dramático empate en cero puso en jaque la clasificación del seleccionado a Rusia 2018 y obligaba a los dirigidos por Sampaoli a ganar en la altura de Ecuador en la última fecha, con la radio en la oreja escuchando partidos ajenos. Ante ese escenario, el “universo futbolero” que sacó la entrada para ver a la banda irlandesa cayó en la desesperación cuando chequeó que el horario del show coincidía con ese – ahora decisivo – partido de la albiceleste.

Yo formaba parte de ese “universo futbolero” que se enfrentaba a semejante dilema. Por suerte, no era el único. En las redes sociales empezaron a florecer mensajes de personas vendiendo su entrada al costo, mientras otros puteaban a la selección por no haber clasificado antes mientras reflexionaba sobre el sinsentido de estar viendo un show de rock con auriculares puestos escuchando un partido de fútbol. Traté de autoconvercerme y restarle importancia a la clasificación pero mi deseo irracional se impuso siempre.

Por suerte el martes a la mañana – el día del show y del partido – una noticia francamente inesperada destrabó la disyuntiva: U2 había decidido dilatar su show para que el público no se pierda el partido en el Estadio Único de La Plata. De repente, Bono arriesgaba el éxito del concierto y se ponía en la misma situación que el inefable gerente de Noblex. Como suelen decir en los claustros académicos, la situación era “plata o mierda”.

No deposité demasiadas expectativas en el show: fui a ver a U2 en 2006 en el marco de la Vertigo World Tour y no hay dudas que junto a los Stones y Coldplay son capaces de exhibir un despliegue escénico imponente. El problema era que para que eso sea nuevamente una fiesta, dependíamos de once tipos que no hacían un gol desde marzo.

Cuando llegué al estadio me dispuse en uno de los laterales del campo, un poco más adelante de la torre de control, estratégicamente bien ubicado para ver el partido pero no así para posteriormente observar el concierto. El tiempo no acompañaba: hacía frío y lloviznaba.

Al rato empezó el show de Noel Gallagher’s High Flying Birds, banda que el ex líder de Oasis formó en 2011 después de pelearse por enésima vez con su hermano Liam. La realidad es que el rol de telonero claramente le queda chico. El Gallagher bueno salió al escenario con sus temas solistas y en pocos minutos congregó a la muchedumbre dispersa, sobre todo cuando encaró Champagne Supernova, Little By Little y el clásico indeleble Don’t Look Back In Anger con el que se retiró. Antes de irse, no dejó de confesar su afecto hacia el público argentino que lo aplaudió largamente.

20.30, la hora de la verdad. La pantalla del escenario comenzó a proyectar las imágenes desde Ecuador. La selección se jugaba su último tiro. El estadio, que ya para esa hora estaba prácticamente repleto y enmudeció cuando Ecuador hizo el gol (automáticamente pensé en los gestos de Bono, Messi y el gerente de Noblex). Yo, por mi parte, sentía que me habían asestado un mazazo en la cabeza y temía un ataque de epilepsia: “esta noche se va todo al carajo”, pensé. Por suerte, existe un pibe llamado Lionel Andrés Messi, encargado de salvar a la Argentina y convertir los tres goles que nos depositan directo en Rusia. Como en el Camp Nou, la gente se rendía en alabanzas cuando la pantalla enfocaba al astro rosarino. La euforia de la multitud se hizo mayor con la frutilla del postre: Chile se quedaba afuera del Mundial.

Mientras terminaba de comprobar la eliminación del equipo trasandino, las luces del estadio se apagaron, la pantalla desaparecía y de fondo comenzó a escucharse la batería inconfudible de Larry Mullen Jr. Era Sunday Bloody Sunday y U2 sabía que Messi había dejado al público listo para desahogarse. Los cuatro se ubicaron en el mini escenario dispuesto en el centro del campo. El público vociferante siguió prendido con New Years Days, Bad (con un enganchado Heroes de Bowie) y Pride (In The Name Of). Los irlandeses desplegaron todo su arsenal de clásicos ochentosos previos a ese descomunal álbum que es The Joshua Tree, publicado en 1987, motivo por el cual se organizó esta nueva gira mundial por el trigésimo aniversario.

Después de esos frenéticos 15 minutos, Bono tomó el micrófono y habló en nombre de todos cuando dijo: “Gracias Lionel Messi”. Recién ahí, la multitud se calmó un poco, pero el relajo duró hasta que The Edge – ese grandioso guitarrista que nunca hace una de más pero es dueño de un estilo único – comenzó el mítico riff de Where The Streets Have No Name, clásico que abre el disco homenajeado. De fondo, una pantalla gigantesca volvió a encenderse para proyectar imágenes con una calidad superlativa.

Con la segunda canción uno confirma por qué The Joshua Tree es un disco obligatorio siendo lo mejor de 1987, junto al Appetite For Destruction de los Guns N’ Roses. Suena Still Haven’t Found What I’m Looking For y le sigue With Or Without You. The Joshua Tree es en sí mismo un Greatest Hits, pero además de su excelencia musical, y esa formidable capacidad para generar clásicos universales, también es un testimonio humanitario con el que Bono decidió lanzar un comprometido perfil político mundial, muy distinto a la figura clásica de rockstar consagrado, con el que se ganó un reconocimiento internacional así como también numerosas críticas.

Poder escuchar temas como Running To Stand Still, Bullet The Blue Sky o Red Hill Mining Town que habitualmente quedan fuera de la lista de “clásicos” es lo más interesante de revisar discos clásicos, porque realmente son hermosas canciones que no suelen ser incluidas en los shows en vivo, eclipsadas por los numerosos himnos que ostenta la banda.

Créditos: Soledad Aznarez – La Nación

El disco cierra con Mothers Of The Dissapeared (Madres de los desaparecidos) que originalmente hacía alusión a un grupo de madres de El Salvador quienes se inspiraron en las Madres de Plaza de Mayo, por lo tanto Bono las invitó a subir al escenario cuando tocaron por primera vez en nuestro país, en mayo de 1998. Aquel reconocimiento fue tremendamente conmovedor. Quizá esta ocasión era una buena oportunidad para repetirlo, sin embargo el grupo solo decidió hacer mención a todos aquellos que luchan por los derechos humanos en todas partes del mundo. Igualmente, el guiño a las Madres de Plaza de Mayo llegaría más tarde.

Créditos: Soledad Aznarez – La Nación

La banda se retiró con la famosa proclama “el pueblo vencerá” pero la retirada duro apenas unos minutos, tras la ovación que los reclamaba. Comenzó el encore bien arriba para ir cerrando la noche: Beautiful Day, Elevation y Vertigo, una atrás de la otra, volvieron a encender la noche con un pogo constante de felicidad. En ese momento de algarabía, nuevamente recordé los tres goles de Messi y agradecí al diez por esta fiesta.

El recital cerró con You’re The Best Thing About Me, Ultraviolet (Light My Way) dedicada a las mujeres y principalmente a su lucha contra la opresión machista que sufren diariamente, reconocimiento que se reflejó en la pantalla donde se proyectaron personalidades icónicas como Eva Perón, Mercedes Sosa, Susana Trimarco, María Elena Walsh, el movimiento NI UNA MENOS y Madres de Plaza de Mayo así como también otras figuras internacionales.

La banda se despidió lógicamente con One que fue coreada por todo el estadio Único de La Plata mientras emergía un gigantesco sol para después formar la bandera argentina que quedó proyectada hasta el final.

Así terminaba un largo y hermoso día que difícilmente sea olvidado por quienes allí estuvieron. Ojalá lo hayan disfrutado tanto como yo.

 

ULTRAVIOLET – U2 – ESTADIO ÚNICO DE LA PLATA

WHERE THE STREETS HAVE NO NAME – U2 – ESTADIO ÚNICO DE LA PLATA

BEAUTIFUL DAY – U2 – ESTADIO ÚNICO DE LA PLATA

LISTA DE TEMAS

 

Sunday Bloody Sunday

New Year’s Days

Bad

(with “Heroes” snippet)

Pride (In the Name of Love)

Where the Streets Have No Name

I Still Haven’t Found What I’m Looking For

(with “Stand By Me” snippet)

With or Without You

Bullet the Blue Sky

(with “America from the West Side Story” snippet)

Running to Stand Still

Red Hill Mining Town

In God’s Country

Trip Through Your Wires

One Tree Hil

Exit

(with “Wise Blood and “Eeny… more )

Mothers of the Disappeared

(with “El Pueblo Vencera” snippet)

Encore:

Beautiful Day

Elevation

Vertigo

Encore 2:

You’re the Best Thing About Me

Ultraviolet (Light My Way)

One

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¿Qué te Zappa?

Por Matías Duer

Numerosas veces he intentado emprender esta escritura, todas insatisfactorias. Mi neurosis me impone el mandato de la perfección. Voy a patear el tablero y empezar de cero, a ver qué pasa.

Voy a hablar de uno de mis mayores ídolos: Frank Zappa. No pretendo centrar la atención en su música; para eso existen varias guías que tratan acerca del orden indicado para incursionar en la vastísima obra de este prolífico artista, y también disponemos de varios medios cibernéticos para poder escucharla. Tampoco me interesa analizar el lugar que ocupa en la cultura popular (principalmente estadounidense), donde frecuentemente es visto como un sujeto extravagante y polémico. Para citar al maestro: “I’m famous, but most people don’t even know what I do” (soy famoso, pero la mayoría de la gente ni siquiera sabe lo que hago). Casi todas las entrevistas se enfocan en estos aspectos. Zappa escuchó hasta el hartazgo a entrevistadores cortos de miras señalando lo curioso y sorprendente que es que exista un músico de rock con pelo largo que al mismo tiempo esté en contra del consumo de drogas.

Esa pregunta estúpida es uno de los indicadores de la incomodidad de la gente ante una figura tal. Es precisamente por este tipo de cuestiones por las que Zappa es mi ídolo; en mi opinión, su arte representa ideas que desafían el sentido común, tan acostumbrado a establecer oposiciones binarias rígidas. Si es un músico de rock, es un hippie que se droga. Cuando decimos, por ejemplo, diversión y trabajo duro, parece que estamos hablando de elementos incompatibles, mutuamente excluyentes.

Una de las películas más conocidas de Zappa, Baby Snakes, cubre una serie de recitales de Halloween en New York durante el año 1977. Incluye múltiples animaciones en stop-motion hechas con figuras de arcilla por Bruce Bickford, un genio demente que combatió en Vietnam. El film comienza con ‘lo que la gente no ve’, es decir, la enorme cantidad de esfuerzo que implica montar un show de semejantes características. Primero, se ve una pequeña parte de un ensayo, y luego se lo ve a Zappa observando en vivo el arduo trabajo de Bickford, quien se encuentra fotografiando las figuras de arcilla a medida que las va moviendo con una precisión milimétrica. El resultado es impresionante; justamente, lo que la gente ve. Helo aquí:

Como pueden ver, el video habla por sí solo. Decir que es una genialidad sería redundante. De este modo, cae la oposición entre trabajo duro y diversión. Se entiende que el primero es una condición para maximizar el segundo. Creo que es de vital importancia reivindicar esta relación, especialmente teniendo en cuenta el nefasto mensaje, tan instalado en nuestra sociedad, que repudia todo tipo de esfuerzo, y ordena perseguir un placer simple y crudo (el cual, a fuerza de repetición, termina por volverse monótono).

También encuentro en la obra de Zappa un encomiable mensaje de fondo: ser libres y disfrutar de la vida. No es muy complicado hallar rabiosas críticas a figuras de autoridad tales como los padres, la policía, la iglesia, o cualquier institución que imponga de manera dogmática un pensamiento cerrado y retrógrado. Uno de los discos que mejor ejemplifican esto es We’re only in it for the Money, en donde Zappa dice que la parte más horrible de tu cuerpo es tu mente. Esto tiene consecuencias: “All your children are poor unfortunate victims of systems beyond their control/A plague upon your ignorance and the grey despair of your ugly life/All your children are poor unfortunate victims of lies you believe/A plague upon your ignorance that keeps the young from the truth they deserve” (Todos sus hijos son pobres víctimas desafortunadas de sistemas más allá de su control/Una plaga basada en la ignorancia de ustedes y en la gris desesperación de su vida horrible/Todos sus hijos son pobres víctimas desafortunadas de mentiras que ustedes creen/Una plaga basada en la ignorancia de ustedes que mantiene a los jóvenes alejados de la verdad que ellos merecen). Recuerdo que la primera vez que escuché esa canción, no lo podía creer; había quedado deslumbrado por la genialidad. Está lleno de personas estúpidas, perezosas, cobardes, y egoístas, que tienen hijos y los crían irresponsablemente, engendrando injustamente aún más estupidez.

Sin embargo, al hablar de este disco, muchos prefieren mencionar su pícara tapa:

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Este burlón guiño al Sgt. Pepper’s de los Beatles hizo que el disco de Zappa pasara a la fama como una crítica al incipiente movimiento contracultural de los hippies. Pero, como dije antes, una cosa no quita la otra. Uno puede repudiar en una canción a los policías que cagan a palos a los hippies, y al mismo tiempo bardear a los hippies por hacer un uso estúpido de su libertad. De hecho, Zappa lo hizo. No se trata de demonizar el consumo de drogas aduciendo alguna prohibición divina, sino de señalar que el discurso hippie de liberación social no es llevado a la práctica mediante estrategias efectivas, pensadas con seriedad. Nuevamente, la incomodidad de no poder reducirse a ninguno de los opuestos; ni la imposición institucional que inhibe el desarrollo de un pensamiento libre, ni la acción rebelde espontánea e irreflexiva que no lleva a ningún lado.

No es mi intención pintar a Zappa como una especie de líder revolucionario. Pero sí creo que es clara su intención de cambiar varios de los valores e ideas de la sociedad estadounidense. Y esto lo hizo -o lo intentó hacer- desde el ámbito artístico, por supuesto.

El ideal de una vida de placeres sofisticados y elevados, las exigencias de cuestionamiento constante que implica el pensamiento crítico, la exhortación a ser libres pero no imbéciles; todo eso hallo en la música y en las películas de Zappa. Se trata de la puesta en escena de piezas estéticas excelentes, sumamente ricas, que no pueden sino ser obra de un genio y talento increíbles.

Es en este sentido que decía que no iba a centrarme en la música o en los discos. Me interesaba más mencionar algunas de las razones por las cuales considero a Zappa uno de mis más grandes ídolos. No es simplemente que su música me provea un placer muy intenso (que, obviamente, lo hace), sino que también representa ideales con los que estoy de acuerdo, y según los cuales intento dirigir mi vida.

Las 22 composiciones de Harrison en Los Beatles

por @GFKArgentina | Gabriel F. Keena

Decidí armar un recopilatorio con todas las canciones que compuso George Harrison como beatle, quien durante la beatlemania fue definido como el beatle “callado” o “silencioso” pero con el transcurrir de los años, el bueno de George dejó bien en claro que tenía mucho para aportar.

Su calidad compositiva fue en total in crescendo al punto en el que llegó a igualar el nivel de las creaciones de Lennon y McCartney quienes siempre habían llevado la delantera, antes de que los Fab Four finalmente se separaran.

De hecho, Harrison se dio el gusto de meter un N°1 con el clásico “Something” e incluso escuchar a Frank Sinatra decir  “Something es mi canción favorita de Lennon-McCartney”.

En fin,  la idea es reivindicar el preciada herencia que George Harrison dejó durante su participación en Los Beatles, que siempre estará injustamente eclipsada por el coliderazgo que John Lennon y Paul McCartney detentaron en el grupo. Aclaración: no se incluyen los covers que él cantaba, sobre todo en los primeros discos, sino sus propias composiciones. Ahora sí, a disfrutar:

1 – Don’t Bother Me (1963)

Fue su primera composición para un álbum de Los Beatles y es un temazo. Se incluyó en el disco With The Beatles de 1963. Su incipiente estilo empezaba a asomar presentando una letra mucho más hosca y contrapuesta con las loas al amor que acostumbraban los Fab Four por aquellos años. Fue versionada por el gran Luis Alberto Spinetta en el disco Obras en Vivo de 2002.

2 – I Need You (1965)

Dos años debieron pasar para que Harrison volvería a aparecer en los créditos con dos canciones de su autoría para el álbum Help!. Desde aquí en adelante dejaría de cantar covers para empezar el laborioso desafío de colarse en el tracklist gobernado por John y Paul.  I Need You es su primer aporte romántico y melancólico inspirado, a la sazón, de su flamante novia Pattie Boyd, a quien conoció durante la filmación de la película A Hard Day’s Night. Musicalmente se caracteriza por el nostálgico delay de la viola, recurso novedoso y distintivo con el que demostraba por qué era el guitarrista principal de la banda.

 3 – You Like Me Too Much (1965)

Es la segunda composición suya en Help! y posiblemente sea una de sus canciones más flojas. Son sus primeros pasos como compositor y lógicamente Lennon y McCartney estaban varios niveles más arriba. Nuevamente exhibe una canción amorosa, tratando de nutrirse de su nueva relación, pero sin demasiadas ideas. De todos modos, la melodía y arreglos son más que acertados y no desentona con el resto de este brillante álbum.

4 – Think For Yourself (1965)

Después de un aporte discreto en Help!, Harrison se toma revancha con Rubber Soul y empieza a dar muestras de su enorme capacidad como compositor. Con este tema, George inaugura su ciclo más virtuoso que iría superando en cada álbum. Think For Yourself, cuya letra nos presenta a un letrista más parecido al de Don’t Bother Me que al de las dulces palabras de amor que canta en Help!. La traducción es “Piensa por ti mismo” y allí se dispone a ponerle los puntos al que venga a venderle espejitos de colores: “hace lo que tengas ganas de hacer, y andá a donde quieras ir, pensa por ti mismo, porque yo no voy a estar ahí con vos”. El George filoso empieza a asomar.

 5 – If I Needed Someone (1965)

Sin dudas, uno de mis temas favoritos de George y de ese hermoso disco que es Rubber Soul. Siempre me pareció que la intro daba para poguearla. Una brillante y armoniosa melodía acompaña a una letra sincera “si necesitara alguien para amar, vos serías la única en la que estaría pensando”. Eclipsado un poco por gemas como “Something” o “While My Guitar Gently Weeps” este temazo merece estar en la cabeza de todos.

6 – Taxman (1966)

La influencia de George comienza a dar sus frutos y se escucha, por ejemplo, en la incursión del sitar en el sonido de la banda, pero más aún en el listado de canciones. En Revolver, ya no son dos, sino tres las canciones suyas y encima una de sus mejores creaciones es la encargada de abrir el emblemático disco. Tan solo tres años habían pasado de su iniciadora Don’t Bother Me y ya escribía clásicos como Taxman. Además de la vanguardia rockera que propone en lo musical, es una de las pocas canciones en que Los Beatles atacan directamente al gobierno británico . La presión burocrática y los astronómicos impuestos confiscatorios que debían pagar llevaron a que George escribiera esta valiente letra contra el “hombre de los impuestos”. Taxman se lleva el mérito de ser la única canción que abre un disco beatle sin pertenecer a la firma Lennon/McCartney.

7 – Love You To (1966)

Todos sabemos de la suprema importancia que tuvo George en incorporar elementos de la música de la India al rock de Los Beatles y al incipiente movimiento hippie. Discípulo del maestro Raví Shankar, supo ser un obsesivo alumno del sitar, instrumento tradicional hindú, con el que aportó un sonido vagamente explorado en Occidente. Su innovación provocó una gran influencia en otras bandas de rock que comenzaron a incluirlo – Brian Jones de Los Rolling Stones quedó fanatizado al escucharlo- además de convertirse en un sonido predilecto por el hippismo que emergía por aquellos años.

8 – I Want To Tell You (1966)

Tercer y último tema que Harrison aporta a uno de los mejores discos – para muchos el mejor- de la historia. Con una melodía más clásica, es el tema más estilo beatle de los tres que tiene Revolver. Excelente comienzo con un arpegio que tiene mucha onda. Se destaca la línea de piano y bajo que aporta Paul.

9 – Within You Without You (1967)

El único tema de Harrison al emblemático Sgt.Peppers Lonely Hearts Club Band es una obra maestra de la música contemporánea. Debo confesar que yo entré a este álbum cuando escuché ésta impresionante canción. Me pasé horas enfrascado en esa magnífica pieza musical. Después fui descubriendo el resto, pero debo admitir que tal vez no le hubiese dado demasiada importancia al disco si existiese tremenda composición. Harrison mágicamente logra que una compleja obra hindú se cristalice en una canción pop, tarea que solo unos pocos, son capaces de lograr. Un deleite absoluto.

10 – Blue Jay Way (1967)

Es una de sus composiciones más exóticas. La misteriosa melodía combina su lado místico con una faceta psicodélica, muy en sintonía con la música que Los Beatles estaban experimentando por aquel tramo, sobre todo en el famoso Magical Mistery Tour de 1967. Un detalle muy típico del inasible universo beatle: Harrison, siendo el principal guitarrista, compone una canción sin guitarras, eligiendo el órgano Hammond como creador musical de ésta inusual composición.

11 – While My Guitar Gently Weeps (1968)

Para muchos, su obra maestra. Además el epónimo doble conocido popularmente como “white album” es uno de mis predilectos.  Al ser un disco doble, George pudo mostrar más composiciones de las dos o tres que le permitían meter en los predecesores. No es ninguna genialidad decir que Harrison se encontraba ya en un pico creativo que se traducía en superlativas composiciones. Tras la sorpresiva muerte del manager Brian Epstein, George propuso a los otros tres internarse por un tiempo en la India con el famoso maharishi para poder escapar de la inesperada y atocigante situación en la que de repente se encontraban. Su estadía fue muy fructífera para él y para el crecimiento de sus canciones. Eric Clapton fue el primer músico – sacando a su productor George Martin-   en participar de la grabación de un tema y lo hizo justamente en este brillante clásico eterno, aportando sus desgarradores solos de guitarra.

12 – Piggies (1968)

La otra canción del primer disco es esta sátira que muy elocuentemente Harrison dirige hacia la clase aristocrática de Inglaterra, marcada con una estructura barroca, utilizando el clavicémbalo y un cuarteto de cuerdas. Simpático tema que merece ser coreado en un bar, chocando los porrones repletos de birra tirada.

13 – Long, Long, Long (1968)

Una canción profunda y reflexiva. Una melodía lenta y apaciguadora se escurre entre la voz de George. Posiblemente poco valorada entre la gran cantidad de temazos que tiene el disco doble, sin embargo es una gran obra que merece ser escuchada. Reconozco que comencé a valorarla bastante tiempo después, cuando al prestarle más atención, sentí la confortable nostalgia con la que George suele golpearme.

14 – Savoy Truffle (1968)

Al igual que en Piggies, George se toma un rato para joderlo a Eric Clapton con su adicción a los chocolates. La canción es una sucesión de nombres de bombones que encontró en una caja. No se parece en nada a las demás canciones de su estilo. Algunos dirán que cometo una blasfemia, pero me recuerda a la estructura compositiva que suelen tener los temas del Indio Solari como solista. De hecho me gustaría escuchar una versión con su particular sello. Además, la utilización de seis saxofonistas le dan un toque distintivo de todo lo que habían hecho Los Beatles al momento.

15 – The Inner Light (1968)

Otro temón. Es el primer sencillo de su autoría. Salió como lado B junto a Lady Madonna. La canción está inspirada en el capítulo 47 del Tao Te King de Lao Tsé, obra fundamental del taoísmo. La música fue grabada con instrumentos hindúes en Bombay. En mi opinión, una de sus mejores obras. Recomiendo el cover realizado por Jeff Lynne y Anoushka Rankar en el concierto homenaje de 2002 titulado Concert For George. Se te pianta un lagrimón.

16 – Only a Nothern Song (1969)

Incluida en ese extraño álbum que es Yellow Submarine, Harrison se mete con sus colegas creativos al referirse a la compañía Nothern songs Ltd., una empresa de publicación de música para explotar las composiciones de la dupla Lennon/McCartney. Harrison era propietario sólo de un 0.8% y era contratado por la compañía como compositor pero Paul y John recibían más ganancias por sus composiciones que las que podía obtener Harrison. Un claro síntoma de agotamiento.

17 – It’s All Too Much (1969)

Es la otra composición para Yellow Submarine. Un rock con pinceladas lisérgicas. Es su canción más extensa en la discografía beatle, dura más de seis minutos y es un torbellino ácido de guitarras distorsionadas que emanan para descargar una especie de catarsis ruidosa, parándose bien lejos de la propuesta más armónica de McCartney y acercándose al estilo Hendrix.

18 – I Me Mine (1969)

Uno de las mejores secuencias de la historia se puede ver en la fallida película Let It Be: Harrison, McCartney y Ringo se encuentran ensayando este temazo mientras Lennon baila con Yoko en clave de vals. Con respecto a la letra, George se planta y simplemente dice “Yo soy mío”.

19 – For You Blue (1969)

Una de las últimas canciones de amor dedicada a Pattie Boyd, su musa inspiradora en aquellos años ya que unos años más tarde la relación finalizaría y Eric Clapton – sí su mejor amigo – iniciaría una relación con la actriz inglesa. En fin, For You Blue se publicó como single junto a The Long And Winding Road, ambas pertenecientes a Let It Be, el último álbum de estudio de Los Beatles en publicarse, aunque estrictamente se grabó antes que Abbey Road, disco con el que técnicamente se despidieron.  Cabe mencionar también el aporte de John, que si bien nunca tuvo grandes intervenciones en las canciones de George, aquí participa activamente utilizando la técnica del slap steel guitar con la que embellece esta simpática canción.

20 – Old Brown Shoe (1969)

Decir que George se guardó lo mejor para el final sería subestimar el gran legado que construyó en su carrera como beatle. Tampoco se puede negar que sus dos grandes himnos llegaron con el último disco de estudio que publicó el cuarteto de Liverpool: estamos hablando de Something y Here Comes The Sun. Sin embargo, hay una tercera canción que Harrison logró publicar como single antes del final de la banda. Se trata de Old Brown Shoe, sencillo que fue lanzado junto a The Ballad Of John & Yoko. Mucho tiempo después, el tema sería incluido en el Past Master Vol. 2. Es un rock n’ roll bien potente y eléctrico que se distingue del lado más sensible y melódico que ofrece en Something y Here Comes The Sun, la tríada con la que Harrison se despidió de Los Beatles.

21 – Something (1969)

Como decíamos anteriormente, su máxima obra llegó en el último disco de Los Beatles. Después de muchos años de esfuerzo y dedicación, George Harrison alcanzaba el prestigio como compositor que, hasta ese momento, era exclusivo de la dupla Lennon-McCartney. Tanto Paul como John elogiaron esta canción como una de las mejores que había escrito pero más allá del elogio de sus compañeros, Something tuvo la aprobación masiva y los merecidos reconocimientos por parte del público y la audiencia. Con ella, George finalmente logró conseguir el primer número uno en las listas norteamericanas, además se convirtió en la canción más versionada del grupo después de Yesterday y la BBC señaló que con esa composición, Harrison demostró que había tres grandes compositores en Los Beatles, entre otros reconocimientos con los que aún hoy la distinguen como una de las piezas musicales más bellas del siglo pasado.

22 – Here Comes The Sun (1969)

Mi composición favorita. George se despide con una guitarra suave y tierna de la que se desprenden dulces melodías reconfortantes. En los caóticos días del final, George fue a la casa de Eric Clapton a distenderse un poco, y en el patio de su casa pudo ver el sol – algo poco frecuente en la capital inglesa – y se sintió más aliviado: “It’s alright”. El gran reconocimiento a este clásico puede reflejarse actualmente en la plataforma de streaming Spotify ya que es, hasta el momento, la canción más reproducida de toda la discografía de los Fab Four. Como podemos ver, su última perla musical con Los Beatles, se mantiene más vigente que nunca.

 

PUEDE SEGUIR LA PLAYLIST EN SPOTIFY QUE ARME SI LES APETECE (?)