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Carlos Alberto García, el camaleón

Por Mariano Massone

Hay un Charly para cada una de las personas. La verdad refractaria de este ídolo de rock lo hace aparecer como un espejismo -¿motor inmóvil?- de cada época de la historia de la música popular nacional. Porque ni siquiera sé si Charly es rock, es música popular, es música de cámara trastocada o, simplemente, un símbolo que flota sobre nuestras cabezas.

¿Existe el narigón con dedos de cóndor que posa con sus manos sobre el teclado? ¿Es realidad aquel que se solidarizó con la muerte de Kurt Cobain tiñéndose de rubio en el MTV Unplugged? ¿Es verídica su carrera de enfermero en una película under argentina? ¿Existió ese hippie que necesitaba alguien que lo emparchara un poco y le limpiara la cabeza? ¿Y aquel que fue el primero en decirle pelotudo a Lanata y romperle el guión televisivo a la comadrona rubia de los juegos televisivos?

Charly es filosofía barata; pero de la que pega duro, de la que pega abajo. Carlos Alberto es el panóptico de Foucault en “Botas Locas”, la alegoría de la caverna de Platón en “Alicia en el país”, el devenir mínimo de Deleuze y Guattari en “Siempre puedes olvidar”, el temor y temblor místico de Kierkegaard en “30 denarios”, el super- hombre de Nietzsche en “Correte Beethoven” y así podemos seguir y seguir.

Cada época es una nueva transformación y no alcanza nunca el tiempo para abordarlo todo. Charly es lo que es porque es un exceso en la historia de la música argentina. El único lugar que le queda es la grandeza: “seré famoso o tristemente célebre”. Nos enrostra todo lo perfectos y mediocres que podemos ser los que nacimos y vivimos en este suelo, nos enrostra nuestro caretaje, nuestro puritanismo y nos escupe en la cara. Es nuestro espejo y, por eso, lo odiamos y lo amamos tanto. ¿Quién sino él podía derrotar el manto patriotero y paranoide sobre la cancioncita de Vicente López y Planes y Blas Parera?

Todavía recordamos su departamento pintado con aerosoles de la década del 90 como si fuese un templo a la revolución artística. Porque Charly entra en el concepto de lo sublime, no es bello. No hay nada de belleza en su obra. Quizás, un poco en sus primeras obras; pero seguro fue obra del afeminado Nito Mestre y su flauta traversa. En Charly todo es tormenta en medio del océano: “La entrada es gratis, la salida vemos”.

No hay nadie más cosmo-políticamente argentino como él. Y, quizás, las voces de Casandra resuenen en esto: figura mitológica de la adivina a la cual nadie le creía, pero siempre acertaba con lo que iba a ocurrir. Su castigo divino es que, a Carlos Alberto, nunca nadie le creyó. “Un loquito” decían. “Un loquito pero un bestia en el piano”. Y el Argentinazo estaba a la vuelta de la esquina: “sólo por amor, nadie vende el diario”.

Hablar de Charly es recordar la historia de millones de jóvenes desilusionados de los noventa que descreían de absolutamente todo lo que estaba pasando a nivel político en el país. Pero, también, hablar de Charly es recordar a una constelación de artistas argentinos diezmados por la dictadura militar: León Gieco, Mercedes Sosa, Luis Alberto Spinetta. Es recordar como, mientras Charly vivía como un esquizofrénico yendo de la cama al living de su departamento en Palermo, afuera y más al sur de la Capital Federal mataban a Kosteki y Santillán o la policía de De La Rúa golpeaba a las Madres de Plaza de Mayo. Algo de esa sublimidad y exceso de Charly llegó a las calles.

Esperemos que las hordas caóticas de este artista no se precipiten de nuevo….. “Say no more”.

 

¿Qué te Zappa?

Por Matías Duer

Numerosas veces he intentado emprender esta escritura, todas insatisfactorias. Mi neurosis me impone el mandato de la perfección. Voy a patear el tablero y empezar de cero, a ver qué pasa.

Voy a hablar de uno de mis mayores ídolos: Frank Zappa. No pretendo centrar la atención en su música; para eso existen varias guías que tratan acerca del orden indicado para incursionar en la vastísima obra de este prolífico artista, y también disponemos de varios medios cibernéticos para poder escucharla. Tampoco me interesa analizar el lugar que ocupa en la cultura popular (principalmente estadounidense), donde frecuentemente es visto como un sujeto extravagante y polémico. Para citar al maestro: “I’m famous, but most people don’t even know what I do” (soy famoso, pero la mayoría de la gente ni siquiera sabe lo que hago). Casi todas las entrevistas se enfocan en estos aspectos. Zappa escuchó hasta el hartazgo a entrevistadores cortos de miras señalando lo curioso y sorprendente que es que exista un músico de rock con pelo largo que al mismo tiempo esté en contra del consumo de drogas.

Esa pregunta estúpida es uno de los indicadores de la incomodidad de la gente ante una figura tal. Es precisamente por este tipo de cuestiones por las que Zappa es mi ídolo; en mi opinión, su arte representa ideas que desafían el sentido común, tan acostumbrado a establecer oposiciones binarias rígidas. Si es un músico de rock, es un hippie que se droga. Cuando decimos, por ejemplo, diversión y trabajo duro, parece que estamos hablando de elementos incompatibles, mutuamente excluyentes.

Una de las películas más conocidas de Zappa, Baby Snakes, cubre una serie de recitales de Halloween en New York durante el año 1977. Incluye múltiples animaciones en stop-motion hechas con figuras de arcilla por Bruce Bickford, un genio demente que combatió en Vietnam. El film comienza con ‘lo que la gente no ve’, es decir, la enorme cantidad de esfuerzo que implica montar un show de semejantes características. Primero, se ve una pequeña parte de un ensayo, y luego se lo ve a Zappa observando en vivo el arduo trabajo de Bickford, quien se encuentra fotografiando las figuras de arcilla a medida que las va moviendo con una precisión milimétrica. El resultado es impresionante; justamente, lo que la gente ve. Helo aquí:

Como pueden ver, el video habla por sí solo. Decir que es una genialidad sería redundante. De este modo, cae la oposición entre trabajo duro y diversión. Se entiende que el primero es una condición para maximizar el segundo. Creo que es de vital importancia reivindicar esta relación, especialmente teniendo en cuenta el nefasto mensaje, tan instalado en nuestra sociedad, que repudia todo tipo de esfuerzo, y ordena perseguir un placer simple y crudo (el cual, a fuerza de repetición, termina por volverse monótono).

También encuentro en la obra de Zappa un encomiable mensaje de fondo: ser libres y disfrutar de la vida. No es muy complicado hallar rabiosas críticas a figuras de autoridad tales como los padres, la policía, la iglesia, o cualquier institución que imponga de manera dogmática un pensamiento cerrado y retrógrado. Uno de los discos que mejor ejemplifican esto es We’re only in it for the Money, en donde Zappa dice que la parte más horrible de tu cuerpo es tu mente. Esto tiene consecuencias: “All your children are poor unfortunate victims of systems beyond their control/A plague upon your ignorance and the grey despair of your ugly life/All your children are poor unfortunate victims of lies you believe/A plague upon your ignorance that keeps the young from the truth they deserve” (Todos sus hijos son pobres víctimas desafortunadas de sistemas más allá de su control/Una plaga basada en la ignorancia de ustedes y en la gris desesperación de su vida horrible/Todos sus hijos son pobres víctimas desafortunadas de mentiras que ustedes creen/Una plaga basada en la ignorancia de ustedes que mantiene a los jóvenes alejados de la verdad que ellos merecen). Recuerdo que la primera vez que escuché esa canción, no lo podía creer; había quedado deslumbrado por la genialidad. Está lleno de personas estúpidas, perezosas, cobardes, y egoístas, que tienen hijos y los crían irresponsablemente, engendrando injustamente aún más estupidez.

Sin embargo, al hablar de este disco, muchos prefieren mencionar su pícara tapa:

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Este burlón guiño al Sgt. Pepper’s de los Beatles hizo que el disco de Zappa pasara a la fama como una crítica al incipiente movimiento contracultural de los hippies. Pero, como dije antes, una cosa no quita la otra. Uno puede repudiar en una canción a los policías que cagan a palos a los hippies, y al mismo tiempo bardear a los hippies por hacer un uso estúpido de su libertad. De hecho, Zappa lo hizo. No se trata de demonizar el consumo de drogas aduciendo alguna prohibición divina, sino de señalar que el discurso hippie de liberación social no es llevado a la práctica mediante estrategias efectivas, pensadas con seriedad. Nuevamente, la incomodidad de no poder reducirse a ninguno de los opuestos; ni la imposición institucional que inhibe el desarrollo de un pensamiento libre, ni la acción rebelde espontánea e irreflexiva que no lleva a ningún lado.

No es mi intención pintar a Zappa como una especie de líder revolucionario. Pero sí creo que es clara su intención de cambiar varios de los valores e ideas de la sociedad estadounidense. Y esto lo hizo -o lo intentó hacer- desde el ámbito artístico, por supuesto.

El ideal de una vida de placeres sofisticados y elevados, las exigencias de cuestionamiento constante que implica el pensamiento crítico, la exhortación a ser libres pero no imbéciles; todo eso hallo en la música y en las películas de Zappa. Se trata de la puesta en escena de piezas estéticas excelentes, sumamente ricas, que no pueden sino ser obra de un genio y talento increíbles.

Es en este sentido que decía que no iba a centrarme en la música o en los discos. Me interesaba más mencionar algunas de las razones por las cuales considero a Zappa uno de mis más grandes ídolos. No es simplemente que su música me provea un placer muy intenso (que, obviamente, lo hace), sino que también representa ideales con los que estoy de acuerdo, y según los cuales intento dirigir mi vida.

LOS DISCOS PREFERIDOS DE NUESTROS SEGUIDORES

por Gabriel F. Keena | @GFKArgentina

Vía Twitter circuló una consigna que consistía en nombrar tus 4 discos preferidos y nominar a cuatro personas más. Nosotros lo trasladamos a Facebook y decidimos extender la nominación a todos aquellos que nos siguen. El resultado fue más que interesante: recibimos 358 votos, que se esparcieron en 125 discos de 56 artistas o bandas diferentes.

Yo di el puntapié inicial en nombre de Nuestros Idolos publicando mis 4 discos preferidos hoy: El Jardín de los presentes (1976) de Invisible, Bicicleta (1980) de Serú Giran, Un baión para el ojo idiota (1988) de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Canción Animal (1990) de Soda Stereo.

 

LOS CUATRO MÁS VOTADOS POR NUESTROS SEGUIDORES

Después invité a todos los que quisieran dar su cuarteto favorito y cercano a un centenar de usuarios dieron su veredicto. Decidimos establecer un ranking de votos y elegir los 4 más votados como los preferidos por nuestra audiencia. Estos son los resultados: Artaud (1973) de Luis Alberto Spinetta bajo el nombre de Pescado Rabioso fue el disco preferido por excelencia y ganó al ser elegido en 27 ocasiones. El segundo puesto quedó para Oktubre (1986) de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota que estuvo entre los cuatro 19 veces. El tercer lugar fue para Canción Animal (1990) de Soda Stereo elegido 16 veces, siendo el único disco en coincidir con los 4 elegidos por mí. El cuarto integrante de este cuarteto preferencial es Clics Modernos (1983) de Charly García que fue nombrado en 12 elecciones.

 

El disco más “nuevo” de los cuatro es Canción Animal de Soda Stereo, publicado el 7 de agosto de 1990, que cumplirá 27 años en menos de un mes. El más antiguo fue el más elegido: Artaud se publicó hace 44 años. Los dos restantes pertenecen a prolífica década del 80: Oktubre de Los Redondos cumplió 30 años el año pasado y Clics Modernos de Charly en noviembre cumplirá 34.

OTROS GRANDES DISCOS PREFERIDOS…

Por escasos tres votos, el quinto puesto lo comparten dos discazos, cada uno, protagonizado nuevamente por Luis Alberto Spinetta y Charly García en sus respectivas bandas. Estamos hablando de Pescado 2 (1972) de Pescado Rabioso y La grasa de las capitales (1979) de Serú Giran, ambos de la década del 70. Pero Los Beatles argentinos también sumarían dentro del top 10 otro álbum que alcanzó 7 votos: Bicicleta (1980) – disco que fue incluido en mi cuarteto – al igual que Soda Stereo con Signos (1986) que igualmente metió dos discos entre los 10 más seleccionados. No fueron los únicos dos: Charly García nuevamente fue votado por su disco Piano Bar (1984). Cierra el ranking La Biblia (1971) de Vox Dei.

OTROS DATOS

De los 125 discos votados, la placa más antigua es Almendra publicado en noviembre de 1969, epónimo de la primera banda que tuvo el Flaco junto a Emilio Del Guercio, Edelmiro Molinari y Rodolfo García. Los discos más actuales de los seleccionados son Pez (2010) de la banda homónima y Amapola del 66 de Divididos.

DÉCADA DEL 60

De la década del 60 solo un disco fue elegido: Almendra de 1969 en cuatro ocasiones.

DÉCADA DEL 70

De la década del 70 fueron seleccionados 23 discos: 1970: Manal de Manal | 1971: La Biblia de Vox Dei y Volumen 1 de Pappo’s Blues | 1972: Desatormentándonos de Pescado Rabioso, Volumen 2 de Pappo’s Blues, Jeremías pies de plomo de Vox Dei, Vida de Sui Generis, Conesa de Pedro y Pablo, Cristo Rock de Raúl Porchetto y Aquelarre de Aquelarre | 1973: Pescado 2 y Artaud de Pescado Rabioso, Volumen 3 de Pappo’s Blues y Et Nada de Miguel Abuelo | 1974: Invisible de Invisible, Pequeñas anécdotas sobre las instituciones de Sui Generis y Brumas de Aquelarre | 1975: Durazno sangrando de Invisible | 1976: El jardín de los presentes de Invisible y La Máquina de Hacer Pájaros de La Máquina de Hacer Pájaros | 1977: Películas de La Máquina de Hacer Pájaros | 1978: Serú Girán de Serú Girán | 1979: La grasa de las capitales de Serú Girán.

El año con más discos elegidos preferidos es 1972 con 7 álbumes. En todos los años de la década al menos un disco fue elegido. Los más seleccionados de esta década son: Artaud (ganador con 27), Pescado 2 (9), La grasa de las capitales (9) y La Biblia (7).

DÉCADA DEL 80

De la década del 80 fueron seleccionados 35 discos: 1980: Bicicleta de Serú Girán | 1981: Peperina de Serú Girán | 1982: Yendo de la cama al living de Charly García, Contenidos de RIFF y  Kamikaze de Luis Alberto Spinetta | 1983: Clics Modernos de Charly García, Corpiños en la madrugada de SUMO y Bajo Belgrano de Spinetta Jade | 1984: Soda Stereo de Soda Stereo y Relax de Virus | 1985: Piano Bar de Charly García, Divididos por la felicidad de SUMO, Rockas Vivas de ZAS, Y ahora qué pasa, eh? de Los Violadores, Nada personal de Soda Stereo, Gulp! de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, VII de RIFF y Locura de Virus | 1986: Oktubre de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Signos de Soda Stereo, Llegando los monos de SUMO, Solos en América de Miguel Mateos y Contrarreloj de Enanitos Verdes | 1987: After Chabon de SUMO, Superficies de placer de Virus y Parte de la religión de Charly García| 1988: Un baión para el ojo idiota de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Doble Vida de Soda Stereo, Los chicos quieren rock de Ratones Paranoicos, Tester de violencia de Luis Alberto Spinetta, Patria o Muerte de Don Cornelio y la Zona y Ey! de Fito Páez|1989: Bang Bang! Estás liquidado de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Alterando las divisiones de 2112 y Hermética de Hermética.

El año con más discos elegidos preferidos es 1985 con 8 álbumes. En todos los años de la década al menos un disco fue elegido. Los más votados de esta década fueron: Oktubre (19), Clics Modernos (12), Bicicleta (7), Signos (7) y Piano Bar (7).

DÉCADA DEL 90

De la década del 90 fueron seleccionados 44 discos: 1990: Canción Animal de Soda Stereo y El cielo puede esperar de Attaque 77 | 1991: Ácido Argentino de Hermética, Acariciando lo áspero de Divididos, Peluson Of Milk de Luis Alberto Spinetta y Fieras lunáticas de Ratones Paranoicos| 1992: Dynamo de Soda Stereo, El amor después del amor de Fito Páez y El León de Los Fabulosos Cadillacs | 1993: La era de la boludez de Divididos, Lobo suelto/Cordero atado de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Amor Amarillo de Gustavo Cerati | 1994: La hija de la lágrima de Charly García, Dale aborigen! de Todos Tus Muertos, Circo Beat de Fito Páez, Valentín Alsina de 2 Minutos, Víctimas del vaciamiento Hermética, Ay, Ay, Ay de Los Piojos, Todo está al revés de Attaque 77 y Trance Zomba de Babasónicos | 1995: Sueño Stereo de Soda Stereo, Mi vida loca de Los Auténticos Decadentes, Amén! de Attaque 77, Unplugged de Charly García, Palabras más palabras menos de Los Rodríguez | 1996: Luzbelito de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Despedazado por mil partes de La Renga, Confort y música para volar de Soda Stereo, Quemado de Pez, Tercer arco de Los Piojos, Acorralar a la bestia de Actitud María Marta, Kum Kum de Fun People | 1997: Spinetta y Los Socios del Desierto de Los Socios del Desierto, Alta Suciedad de Andrés Calamaro, Que sea rock de RIFF, El último concierto de Soda Stereo, Babasónica de Babasónicos | 1998: Azul de Los Piojos, La Renga de La Renga, Aerial de Massacre, El camino real de Todos Tus Muertos |1999: Bocanada de Gustavo Cerati y Vida Espinosa de Ricardo Espinosa.

El año con más discos elegidos fue 1994, con 8 álbumes. En todos los años de la década al menos un disco fue elegido. El único disco que formó parte del top ten y se ubicó en el tercer puesto es Canción Animal que elegido en 16 ocasiones. El resto de los discos pertenecen a las década del 80 y 70. Muy detrás del disco de Soda se ubica otro del trío: Dynamo con 6 votos. Le siguen con 5 El amor después del amor y Despedazado por mil partes.

DÉCADA DEL 2000

De la década del 2000 fueron elegidos 20 discos: 2000: Narigón del siglo de Divididos, Yo no quiero volverme tan loco de Serú Girán, El Salmón de Andrés Calamaro, Hijos del culo de Bersuit Vergarabat, Rey Sol de Fito Páez y Verde paisaje del infierno de Los Piojos | 2001: Aventura de Siete Delfines, Okey Dokey de Boom Boom Kid y Jessico de Babasónicos | 2002: A través del mar de los sargazos de Skay y Los Fakires | 2003: Presión de Callejeros y Máquina de sangre de Los Piojos | 2004: La argentinidad al palo de Bersuit Vergarabat y Cuarto para espectros de Expulsados | 2006: Ahí Vamos de Gustavo Cerati | 2008: El camino más largo de No Te Va A Gustar y Oxígeno de Los Gardelitos | 2009: Fuerza Natural de Gustavo Cerati | 2010: Amapola del 66 de Divididos y Pez de Pez.

El año con más discos elegidos fue el 2000 con 6 álbumes. Ningún disco de este decenio entró en el top ten y estuvieron lejos de ser los más votados. El más votado fue Ahí Vamos siendo votado en 4 ocasiones. Llama la atención que no se votó ningún disco del artista con mayor convocatoria de estos tiempos: estamos hablando del Indio Solari.

Toda la discografía de estudio de Soda Stereo, dividida en 8 discos, fue elegida al menos una vez. No se contabiliza Ruido Blanco por ser una versión en vivo. El más votado fue Canción Animal. También se destacan, aunque con una serie de discos mucho menor, Invisible ya que sus 3 discos publicados fueron seleccionados y SUMO cuya discografía de estudio fue elegida por los usuarios.

TOP 10

  • ARTAUD – PESCADO RABIOSO – 1973 – 27 VOTOS
  • OKTUBRE – PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA – 1986 – 19 VOTOS
  • CANCIÓN ANIMAL – SODA STEREO – 1990 – 16 VOTOS
  • CLICS MODERNOS – CHARLY GARCÍA – 1983 – 12 VOTOS
  • PESCADO 2 – PESCADO RABIOSO – 1973 – 9 VOTOS
  • LA GRASA DE LAS CAPITALES – SERU GIRAN – 1980 – 9 VOTOS
  • LA BIBLIA – VOX DEI – 1971 – 7 VOTOS
  • BICICLETA – SERU GIRAN – 1979 – 7 VOTOS
  • PIANO BAR – CHARLY GARCÍA – 1985 – 7 VOTOS
  • SIGNOS – SODA STEREO – 1986 – 7 VOTOS