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¿DE QUÉ SE TRATA? | PERDONADO (NIÑO CONDENADO) | INVISIBLE

por Gabriel F. Keena | @GFKArgentina

No se descubre nada nuevo al decir que Luis Alberto Spinetta (LAS) fue un compositor distintivo, dueño de una originalidad musical y poética que pocas veces se ve en el universo de la música popular. Sin embargo, desde sus inicios, las letras siempre provocaron diversas opiniones que van desde quienes las idolatran hasta aquellos que argumentan no entenderlas. Posiblemente el caso de la canción Perdonado (Niño Condenado) sea un buen ejemplo: una enigmática lírica que esconde una interesante reflexión.

En contadas ocasiones, LAS se prestó para hablar de sus composiciones que históricamente generaron una cierta polémica entre sus seguidores y detractores,  de la que Luis siempre se mantuvo al margen, apostando al lado polisémico de la vida (?) y dejando crecer múltiples interpretaciones sobre su vasta obra. Algo parecido sucede, a pesar de las diferencias estilísticas, con el Indio Solari y su narrativa, sin embargo, de vez en cuando, los autores suelen dar algunas pistas orientadoras.

Tal es el caso de Perdonado (Niño Condenado). Lo primero hay que aclarar es que este tema pertenece a Invisible – una de las tantas formaciones que el Flaco creó a lo largo de su carrera – que formó junto a Alberto “Machi” Rufino en bajo y Héctor “Pomo” Lorenzo en batería entre 1973 y 1977, aunque también deberíamos hacer mención al guitarrista Tomás Gubitsch que participó en el último álbum de la banda, El jardín de los presentes.

Justamente en el excelentísimo disco citado se encuentra Perdonado (Niño Condenado), anteúltima canción que dura más de 7 minutos, siendo la canción más larga de la placa y que se inicia con un misterioso riff, visceral y apesadumbrado en loop acompañado por una soberbia batería ejecutada por Pomo que da comienzo al prólogo instrumental antes de que la voz de Spinetta comience a cantar la criptica letra.

En el libro Martropía. Conversaciones con Spinetta de Juan Carlos Diez, el Flaco menciona la idea que disparó la letra de la canción en cuestión: “En Perdonado (Niño condenado) también hay un intento de comunicarse con los animales.

Perdonado en realidad está escrito para una perra que teníamos en la casa de mis viejos en Arribeños cuando ensayábamos con Invisible. Se llamaba Amapola, y había otra perrita más, Margarita. La Lila era la que teníamos en la época de Almendra, pero después se murió, y estaban Amapola y Margarita. Margarita fue la primera perra rata que existió en el mundo, después le creció pelo de elefante en el lomo.

Y Amapola era una perrita blanca totalmente dócil. No sé si los perros piensan pero a veces parece que se sentaran a pensar. Y Amapola tenía eso, parecía una persona. Entonces me puse a reflexionar y me di cuenta de que, en realidad, ella era un niño que había sido perdonado de ser humano. Porque estaba en ese lugar como si fuera un niño, sintiendo todo pero sin lo que representa la noción de angustia de existir cuando uno es adulto.

A la vez la letra dice niño condenado por el diablo de febrero. Claro, es un niño que fue condenado a no ser humano, como contrapartida tenía esa condena: pero Perdonado es porque fue perdonado de vivir como un hombre. Así, jugando, se me ocurre que estuve pensando alrededor de estas ideas cuando escribí la letra. Habla conmigo, viejo perro blanco, busca descanso con tu molinete…”, porque ¿viste cuando se hacen como un molinete al acostarse?”

En el blog NotasYConciertos también se hace mención al significado existencialista de la canción, citando otro reportaje en el que El Flaco sintetiza la idea: “Es la temática de Hermano Perro llevada a Invisible. Mirando a una perrita que tenía en casa, y que se llamaba Amapola, sentí que era casi un ser humano pero que ciertos designios la habían conminado a ser un can. Allí nació la idea de un niño condenado a ser perro por el diablo de febrero, pero a la vez perdonado. Perdonado de la angustia existencial de ser un humano o de ser un niño que pide limosna bajo la lluvia”.

Le dejamos la letra completa y la canción para que puedan deleitarse con esta obra maestra de 1976.

PERDONADO (NIÑO CONDENADO)

Habla conmigo,
viejo perro blanco,
habla conmigo,
ladra tu quebranto…
cuando quieras,
olvidarlo…
tu quebranto…

Habla conmigo,
perro de la lluvia…
habla conmigo,
solo tú conoces,
la vendimia…
de la calle…

¡La delicia!
¡La delicia!

Habla conmigo,
viejo perro blanco,
busca descanso,
con tu molinete,
que los amos,
no descansan…
ya no existen…

Habla conmigo,
perro de la lluvia,
habla conmigo,
niño condenado,
por el diablo de febrero…

¡Perdonado!
¡Perdonado!
¡Perdonado!

FUENTES DE CONSULTA:

  • Martropía. Conversaciones con Spinetta. Juan Carlos Diez
  • Mundo spinettano: http://mundospinettiano.blogspot.com.ar/2012/05/
  • Notas y conciertos: http://notasyconciertos.blogspot.com.ar/2010/07/perdonado-nino-condenado.html
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¿De qué se trata? | Me matan, Limón! | Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Centenares de blogs se han creado para tratar de descifrar la encriptada y misteriosa poética (?) del Indio Solari, responsable de la totalidad de las letras de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Sin embargo – y ahora que todos vimos las series y películas al respecto- en este tema particular se puede afirmar que el singular relato del Indio no tiene múltiples interpretaciones y solo se encarga de retratar las últimas horas del narcotraficante más emblemático de la historia.

por Gabriel F. Keena | @GFKArgentina

El significado de las letras del Indio. Todo un tema. Su particular estilo ha provocado la veneración así como también la crítica más ordinaria: “No se entienden”. La inmediata respuesta: “No hay que entenderlas, hay que sentirlas”. Entre esos dos argumentos básicos y superficiales, las redes sociales reabren el debate a cada instante. Nadie parece haber acertado alguna suerte de ensayo definitivo que al menos sea aceptado por una mayoría respecto al contenido poético de Solari.

En ese sentido, es incómodo incluir una canción del Indio en esta sección, sencillamente porque la polisemia de sus versos admiten cualquier tipo de interpretación. Sobre una misma letra, algunos dicen que habla sobre la muerte, otros sobre la merca y otros sobre el impacto de la revolución rusa en África occidental. Aún así, algunas de sus composiciones, posiblemente las más sencillas, no esconden un encriptado mensaje y su contenido permite ser decodificado. Tal es el caso de Me matan, limón!, octava canción del emblemático álbum Luzbelito de 1996.

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En su breve redacción, el Indio suelta frases que alcanzan para comprender la crónica de las últimas horas del narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria, asesinado el 2 de diciembre de 1993, tras un extenso operativo del denominado “Bloque de Búsqueda” integrado por agentes militares colombianos y estadounidenses.

Ahora que la vida de Pablo Escobar se ha vuelto una exitosa ficción que demanda millonarias producciones que son consumidas masivamente, todos conocemos su distorsionada biografía y los grandes sucesos (horrorosamente trágicos para el pueblo colombiano) que atravesaron su turbulenta vida y lógicamente, al final de la historia, observamos la recreación de aquellas últimas horas en Medellín, que el Indio reproduce en forma de canción.

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El título del tema hace referencia a ese instante donde finalmente es asesinado, en el techo de una casa junto a “Limón”, apodo de Álvaro de Jesús Agudelod, mano derecha que lo acompañó hasta el final y murió junto a su patrón. El Indio, astutamente, resume el acto con una expresión inmejorable: “Me matan, limón”.

“Por los techos viene el bloque, otra vez” refiere al Bloque de Búsqueda dispuesto literalmente para cazar vivo o muerto al narcotraficante que por más de una década tuvo en vilo a todo Colombia. La muerte encontró finalmente a Escobar mientras escapaba junto a Limón por los techos residenciales de la ciudad que lo vio nacer.

“Nuestros pobres que sangran por las tejas como vos, limón” es una brillante metáfora. Su escudero representa a todos los paisas nacidos en la pobreza que se sumaron a sus filas, formando un ejército tan criminal como leal. El Robin Hood paisa fue el título de la primera noticia que se publicó sobre él, en referencia a la construcción de barrios enteros que construyó en los sectores más necesitados de la ciudad.

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La muerte de Escobar, retratada por el famoso artista colombiano Fernando Botero

Por último, el uso de palabras propias del argot colombiano “hijueputas” y “padrecito” así como la mención de “cumbias y merengues” terminan de graficar el final de una historia cuyos hechos parecen tan inverosímiles que ni al más fantástico novelista se le hubiesen ocurrido.

Me matan, limón!

Ni bien amainó
la tormenta, olvidó
las promesas hechas
otra vez!
Me matan, Limón!
Hijueputas, Limón!
Por los techos viene el bloque
otra vez!
Oh, otra vez!
Oh, otra vez!
Pasan las dos… / Delatándolo,
apenas las dos… / delatándolo a las dos
de la tarde y zumba feo algún moscón.
Voy sangrando, Limón! / Padrecito de
Me la dieron, Limón! / nuestros pobres que
sangran por las tejas como vos, Limón.
Oh, otra vez!
Oh, otra vez!
Nunca pudo llorar,
ni soñar al dormir,
pero sabe que a las dos es tarde ya.v Todo el bloque, Limón, / Nuestra gente, no,
baila y canta, mi Dios! / no quiere escuchar
cumbias y merengues crueles otra vez!

Oh, otra vez!
Oh, otra vez!
Oh, otra vez!
Oh, otra vez!

¿DE QUÉ SE TRATA? | TÉ PARA TRES | SODA STEREO

por @GFKArgentina

Muchos intuyeron un triangulo amoroso, sin embargo, este clásico de Soda Stereo evoca un recuerdo doloroso que Gustavo Cerati tuvo que enfrentar. Te contamos de qué se trata Té para tres.

El tema se encuentra en Canción Animal, quinto disco de Soda Stereo publicado en 1990 y considerado por la gran mayoría de sus fans, así como también por la crítica especializada, uno de los mejores álbumes del rock hispano.

Té para tres es la anteúltima pista del disco, y su composición a modo de balada, se diferencia del resto de las canciones que tienen una impronta mucho más rockera, eléctrica y sofisticada. De hecho, es el único tema que cuenta con la guitarra acústica como instrumento principal y prácticamente único protagonista de la música.

Los acordes apesadumbrados casi languidecientes se van sucediendo mientras Gustavo comienza a narrar, con una voz grave, casi como un gemido, aquella inolvidable reunión, que protagonizaron él y sus padres: Juan José Cerati y Lilian Clarke.

Gustavo Cerati junto a sus padres
Gustavo Cerati junto a sus padres

La escena, tal como describe Cerati en la letra, los encuentra sentados sobre una mesa dispuestos a tomar el té, tradición irlandesa que proveniente de la herencia materna, mientras esperaban conocer los resultados médicos que determinarían el futuro de su padre, Juan José:

“Las tazas sobre el mantel
la lluvia derramada…
un poco de miel
un poco de miel
no basta”

A medida que iban inspeccionando los análisis, tal como relató Lilian en una entrevista radial,  los tres comprendieron que los resultados eran totalmente desalentadores, enterándose en ese mismo instante de que Juan José Cerati padecía un cáncer terminal.

“El eclipse no fue parcial
y cegó nuestras miradas
te vi que llorabas
te vi que llorabas
por él”

En este pasaje, Gustavo elige una certera metáfora que refleja el impacto que provocó semejante noticia. Tal como confesó su madre posteriormente, la frase “te vi que llorabas por él” está dedicada exclusivamente a ella, que en aquel momento desolador no pudo evitar las lágrimas y rompió en llanto.

“Té para tres
Un sorbo de distracción
buscando descifrarnos
no hay nada mejor
no hay nada mejor
que casa
Te para tres”

Juan José Cerati falleció en enero de 1992, víctima de la enfermedad. Gustavo lo recordó cuando interpretó la canción en vivo en el famoso último concierto en River con el que Soda Stereo se despidió oficialmente en 1997. También existe una brillante versión – que es tan conocida como la original del disco – en el recordado MTV Unplugged, en la que incluye el legendario solo de Cementerio Club, canción que pertenece al icónico álbum Artaud de Luis Alberto Spinetta a quien Cerati consideraba un verdadero faro artístico.

En ese sentido, Gustavo declaró que la composición de Té para tres tiene paralelismos con el modo en que Spinetta concibió Artaud: “Es un tipo tocando con una guitarra un tema en el medio de una electricidad tremenda, y eso era la cosa que Spinetta en Artaud hizo fantásticamente”.

Té para tres (Cerati)

Las tazas sobre el mantel,
La lluvia derramada,
Un poco de miel,
Un poco de miel,
No basta.

El eclipse no fue parcial,
Y cegó nuestras miradas,
Te vi que llorabas,
Te vi que llorabas,
Por él.

Té para tres,
Un sorbo de distracción,
Buscando descifrarnos,
No hay nada mejor,
No hay nada mejor,
Que casa.

Té para tres.

Dejamos el testimonio que Lilian Clark entregó en una entrevista radial contando la historia de este emblemático tema. Por último, la excelente versión del Unplugged que vale la pena escuchar, si aún no lo hicieron.