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Información coyuntural, y en general, poco importante.

NO EN ESTA VIDA

Guns N’ Roses (GNR) ofreció dos shows históricos en River Plate cerrando un eterno paréntesis de 23 años. Ambos conciertos contaron con la presencia de Steven Adler que se sumó para tocar la batería en una canción y así poder ver a casi todos los integrantes originales de la banda en vivo después de tanto tiempo.

por @GFKArgentina | Gabriel F. Keena

Infancia y adolescencia

Desde que era un niño el rock de Guns N’ Roses estuvo presente en mi vida. Tengo vagos y distorsionados recuerdos de mi infancia, pero puedo rememorar la primera vez que escuché Used To Love Her sin tener más de 5 o 6 años. Obviamente no era una motivación personal ni mucho menos, sonaban porque mis hermanos adolescentes gozaban de la plenitud de la banda californiana, allá por los inicios de la década del 90.

También me tropezaba con la tapa de alguno de sus discos. Me sentía cautivado pero inspiraban temor, observaba la cruz cadavérica, rostros jóvenes demacrados que denotaban el hastío del maltrato. Leía las tres palabras que constituían su lema: Sexo, drogas y Rock N’ Roll. Apetito para la destrucción. Qué lejano resultaba ese mundo oscuro y peligroso. Eran 5 pibes perdidos, condenados. Ojalá nunca me parezca a ellos, pensaba para mis adentros.

Clásico de clásicos
Clásico de clásicos

Pasaron algunos años y llegó la adolescencia. Mientras despedía dolorosamente para siempre a mis muñecos – al igual que Andy en Toy Story 3 – el rock tocaba la puerta de mi pieza. Cebado por mis compañeros de colegio, empecé a escuchar discos y compilados de lo que sea hasta que un día recordé a los Guns N’ Roses – quienes desde hacía algunos largos años habían desaparecido repentinamente de la escena del rock – y fui a buscar los álbumes que mis hermanos habían dejado en casa (Sí, todavía no había acceso a la música digital).  Allí volví a toparme con ellos, pero ésta vez, ya no fue una sensación temerosa ni de rechazo sino todo lo contrario: me sentí atraído y conectado con mis propias rebeldías que comenzaban a aflorar.

Desde ese día y durante casi toda mi adolescencia fui un acérrimo seguidor de Guns N’ Roses. Pero ya era tarde. Ya se habían separado. Ya eran un recuerdo del pasado que yo trataba de revivir, deseando que en el nuevo milenio pudieran reunirse y volver a desplegar el rock visceral y rabioso que exportaron al mundo desde Los Ángeles.

Ya había gastado sus 5 discos de estudio. Ya había leído todos los foros disponibles. Ya había visto todos los conciertos de sus giras. Ya estaba empezando a perder la paciencia.

En 2001, Axl Rose reapareció después de una larga pausa que incluyó una cobertura mediática preguntando qué había pasado con él. Su regreso ocurrió en Rock in Rio con una banda completamente nueva y un visible sobrepeso del que se sigue hablando hasta hoy. Las expectativas fueron enormes, pero enseguida se percibió que ese nuevo proyecto debió tener otro nombre. Guns N’ Roses era otra cosa.  Y sobre todo, eran otras personas.

De sex symbol en los 90's a ser víctima del bullyng por su obesidad
De sex symbol en los 90’s a ser víctima del bullyng por su obesidad

La tiranía Rose

Durante todo el nuevo milenio, Axl Rose puso en juego el prestigio ganado en la década anterior y coqueteó con el ridículo al punto de ser su propia parodia. En el medio publicó Chinese Democracy un álbum que tardó casi una década en ver la luz y ostenta ser la producción más cara de la historia: 13 millones de dólares, que no alcanzaron para recomponer su bastardeada imagen.

Casi un álbum solista
Casi un álbum solista

Numerosos músicos atravesaron lo que ya era un proyecto solista de Axl. Guns N’ Roses era un tributo de Guns N’ Roses y mi ídolo adolescente se había derrumbado completamente en todo ese alocado proceso. No quise saber nada con sus visitas en 2010, 2011 y 2014, a pesar que en esta última por lo menos contó con la presencia de Duff McKagan.

Consciente del sacrilegio que Axl estaba cometiendo con GNR, alguna vez un periodista le preguntó si había alguna posibilidad de volver a tocar con sus antiguos compañeros, a lo que respondió: “Not in this lifetime” (“no en esta vida”).

No en esta vida

La frase fulminante parecía sepultar cualquier posibilidad de reunión, sin embargo, en abril de este año sorpresivamente los medios comenzaron a hablar de un deshielo entre Axl y Slash que podría desembocar en una reunión que felizmente terminó sucediendo.

Aquella respuesta de Axl se convirtió en el título de una nueva gira en la que Slash y Duff McKagan, después de 23 años, volvían a unirse a la banda. Por motivos económicos Izzy Stradlin no fue parte de la reunión mientras que Steven Adler apareció inesperadamente en los shows de Cincinatti y Nashville para tocar un par de temas.  La  Not In This Lifetime World Tour se puso en marcha en los Estados Unidos para finalmente llegar a la Argentina en noviembre y despertar nuevamente la ilusión dormida en todos los que habíamos añorado un regreso.

Rosario sería la primera parada. Una previa adecuada para volver a enfrentar la ciudad que los había tocar juntos por última vez, una fría noche de julio de 1993: Buenos Aires, aquel último e imprevisible capítulo de la etapa dorada de Guns N’ Roses.

Llamativamente no fue La Plata, sino River nuevamente. Tres años después del último concierto realizado en ese estadio, volvió a abrir sus puertas (¿únicamente?) para recibir a los rockeros que se habían despedido en la cima de la gloria 23 años atrás.  Pasó el show del viernes y a mi me tocó el sábado.

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Hacía tiempo que ya no escuchaba a los Guns pero en los días previos me fui cebando para revivir, al menos por una noche, aquel fulgor adolescente.

Llegué al estadio una hora y media antes del show para meterme en el campo general y me encontré con una kilométrica – literal – cola que parecía interminable. Al igual que en el recital de David Gilmour, la organización (fullticket) hizo agua y faltando escasos minutos para que empiece el show tenía a miles de personas aún sin ingresar al campo. “Nos toman por boludo”, diría Roberto Navarro.

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Logré entrar a las corridas mientras escuchaba los acordes iniciales de It’ So Easy acompañados por una estridente ovación que les daba la bienvenida. Mr. Brownstone me sacó el mal humor y la bronca que sentía por el maltrato que sufrimos constantemente los asistentes a este tipo de eventos.

Con Chinese Democracy logré calmarme para empezar a disfrutar del concierto y cuando Axl exclamó Do You Know where the fuck you are?? caí que estaba cumpliendo un sueño de antaño.

De ahí en adelante el show fue una fiesta y el campo era un reguero de remeras de los Guns N’ Roses.  Adolescentes, jóvenes, cuarentones y cincuentones, todos se identificaban con la casaca que lucía una calavera con armas y rosas. Cada acorde que sonaba se encargaba de borrar los 23 años de espera. Todo volvía la normalidad.

La puesta en escena no fue rimbombante. Dos pantallas gigantes laterales al escenario y una pantalla central que proyectaba imágenes discretas sin exhibir nada demasiado flashero. La atención estaba puesta en otro lado: Axl entonaba como en las viejas épocas, Duff volvía a corretear por la pasarela, Richard Fortus hacía de Gilby Clarke y Frank Ferrer de Matt Sorum mientras que lo de Slash merece un párrafo aparte.

Su frondosa cabellera rizada, cubierta parcialmente por su icónica galera, y las gafas oscuras, ocultaban el rostro del mítico guitarrista, escondiendo cualquier gesto o seña que pudiera expresar su cara. Slash solo interactuaba con el público a través de sus descomunales solos que desprendía de su Les Paul y con una remera que decía Buenos Fucking Aires siendo su indirecta manera de corresponder el cariño del público gunner porteño al que volvió a reconocer después con un tweet reverencial.

La remera dice Buenos Fucking Aires. Foto: Diego Fioravanti
La remera dice Buenos Fucking Aires. Foto: Diego Fioravanti

Además, el sábado comprobé a través de la gente que el liderazgo de la banda ahora es compartido. Si algo relevante cambió en estos 23 años es que Axl y Slash se encuentran en el mismo grado de protagonismo, a diferencia de aquellos recitales del 93 donde el cantante ostentaba ser el amo y señor del escenario. Este flamante tour de reencuentro demostró que, al menos para la audiencia, las máximas ovaciones ahora también son para el talentoso guitarrista.

Por su parte, Duff McKagan, el otro integrante original, se mostró en un excelente (y envidiable) estado físico provocando que las miradas femeninas, que otrora se posaran sobre Axl, ahora fueran dirigidas al rubio bajista, que además desarrolló una interpretación prolija y precisa en las serpenteantes melodías que ejecutó con su bajo blanco que llevaba el símbolo que inmortalizó Prince.

Duff mejor que hace 23 años
Duff mejor que hace 23 años

El concierto fue una batería de clásicos, una sucesión de temazos que prácticamente no daban respiro. Guns N’ Roses salió al ring con una actitud agresiva y frenética, despejando cualquier duda sobre su capacidad para rockear a esta altura del partido. Después de Double Talkin’ Jive y Better, llegó Estranged – aquel gran tema del Use Your Illussion II – y automáticamente se erizó mi piel. La versión fue magistral y la canté de punta a punta a pesar de su larga duración. Gran momento.

Le siguieron Live and Let Die que encendió el pogo multitudinario – reviviendo lo que sucedió meses atrás con Sir. Paul – Rocket Queen (le costó llegar a Axl) y para You Could Be Mine la locura volvió a desatarse en el campo general, mientras se nos viene a la mente alguna secuencia de Terminator II. A diferencia del 93, Duff no cantó el cover de Attitude sino que esta vez eligió New Rose, ganándose la ovación generalizada. This I Love, junto a Chinese Democracy y Better, fueron las tres canciones seleccionadas de aquel polémico álbum publicado en 2008.

Le siguió Civil War, otro clásico atemporal del UYI II, y después Coma, del UYI I, posiblemente la única canción que hubiese excluido de la lista. Mientras tanto, Axl advertía a la gente del campo vip que se echara hacia atrás y dejara espacio para no quedar asfixiados en la valla de contención.  La famosa canción que musicaliza El Padrino (Speak Softly Love) interpretada en clave rockera por Slash fue el preludio de su máximo clásico: Sweet Child O’ Mine. Ni bien sonaron las primeras melodías del eterno punteo de la intro, el público enloqueció acompañando a Axl Rose en la lírica.

Estadio lleno
Estadio lleno

Todo parecía indicar que Sweet Child O’ Mine iba a ser el punto más álgido de la noche pero rápidamente los Guns N’ Roses redoblaron la puesta y sumaron al histórico Steven Adler, baterista original de la banda que fue despedido en 1990. De repente, un 75% de los miembros fundacionales estaban tocando en River y uno no podía sentirse más privilegiado. Steven se apareció con una enorme sonrisa y la casaca de la selección Argentina.  Al igual que hace 23 años, los conciertos en River volvían a ostentar su carácter de show histórico.

Steven Adler con la albiceleste
Steven Adler con la albiceleste

Axl, Slash, Duff y Steven tocando My Michelle fue la prueba necesaria para confirmar que el rock no morirá jamás. Todos deseamos escucharlo un poco más, pero la realidad es que más no se podía pedir. Mientras despedíamos a Steven que se retiraba besando la camiseta, Axl ya se disponía en el piano para introducirnos en Novermber Rain no sin antes combinar con Slash un hermoso cover de la segunda parte instrumental de Layla, de la que ambos parecían sentirse orgullosos al intercambiar sonrisas de aprobación.

A esta altura, todo aquel que alguna vez se dignó de ser un verdadero gunner se encontraba realmente en un estado de gloria. La banda había vuelto en inmejorables condiciones, siendo una máquina imparable y frenética de rock.

La calurosa noche se hacía sentir mientras sonaba Knocking On Heavens Doors y debo admitir que, comparada con las versiones de estadio de la década del 90, esta vez fue un poco más apagada y escueta. Axl, que tuvo una interacción equilibrada con el público, pidió el coro en el estribillo pero sin extenderlo como hacía hace 23 años atrás, cuando se sorprendía al escuchar la estridente respuesta del público.

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La última canción antes del encore fue Nightrain. Siendo las 12 nos acercábamos a las 3 horas de show ininterrumpido. Sin necesitar de la súplica popular que se traduce en el cantito que ya es un clásico, los Guns N’ Roses volvieron para despedirse con Patience, The Seeker (cover de The Who) y finalmente, tal como nos tiene acostumbrados, Paradise City llegó para el cierre que fue un festival de luces y pirotecnia mientras del escenario emergían miles de papelitos celestes y blancos.

Mientras se despedían en un terremoto eléctrico del rock más visceral que haya escuchado,  yo aplaudía con lo último que me quedaba mientras se cerraba una etapa de mi vida que había comenzado hace 15 años atrás, cuando desilusionado pensaba que no iba a ver una reunión de los verdaderos Guns N’ Roses. Automáticamente dije: “no en esta vida”.

ESTRANGED – GUNS N’ ROSES – RIVER PLATE

WELCOME TO THE JUNGLE – GUNS N’ ROSES – RIVER PLATE

SWEET CHILD O MINE – GUNS N’ ROSES – RIVER PLATE

LISTA DE CANCIONES – SÁBADO 5 DE NOVIEMBRE DE 2016

  1. (Wings cover)
  2. (The Damned cover) (with “You Can’t Put Your Armsmore )
  3. (with “Voodoo Child” outro)
  4. (with band introductions)
  5. (Nino Rota cover)
  6. (Pink Floyd cover) (Slash & Richard Fortus guitar duet)
  7. (“Layla” piano exit intro withmore )
  8. (Bob Dylan cover)
  9. Encore:
  10. (with “Sister Morphine” by The Rolling Stones intro)
  11. (The Who cover)

El Rock y la Nena #NiUnaMenos

por @GFKArgentina

El 3 de junio se ha convertido en una fecha simbólica y reflexiva para visibilizar colectivamente la creciente violencia de género en nuestro país que, en muchos casos, ha derivado en irreparables femicidios. Los escalofríantes números estadísticos sorprendieron a una sociedad que sigilosamente era testigo de un genocidio silencioso, endémico e eficazmente invisibilizado.

“Ni una menos” gritaron un puñado de valientes cansadas de la asfixia solapada y una multitud emergió de la sombra para acompañarlas en el reclamo. Allí comenzó una lucha que se sosteniene diariamente, en cada rincón, en cada disciplina, en cada espacio disponible, las 24 horas del día. El universo del rock – vasto e indescriptible – nunca estuvo ajeno a esta compleja problemática.

Su inicial rebelión libertadora contracultural se fue diluyendo con el tiempo y muchos de los valores pregonados se subvirtieron: De la liberación sexual y la lucha feminista a la visión misógina y cosificadora de la mujer, pareciera que los ideales que el rock cantó en sus orígenes se fueron corrompiendo con su inserción al universo capitalista.

Sobras los ejemplos en el glam rock de los 80’s (por citar el más obvio) y el encasillamiento de la mujer como “grouppie”, cuya función es rebajada a ofrecerle placer sexual al rockstar y donde la posibilidad de subirse a un escenario a tocar se encuentra prácticamente prohibida. Por suerte, durante todo este tiempo también fuimos testigos de mujeres que han logrado superar esos prejuicios para que hoy sean ejemplo de miles de bandas o artistas mujeres que merecen su lugar en el rock.

Lógicamente si miramos a otros géneros músicales dísimiles al rock, como por ejemplo el reggaeton (muy de moda por estos tiempos) también nos encontramos con una mirada cosificadora, la mujer es retrada como un objeto sexual, reducida a una cosa que debe ser consumida. De hecho, muchas de las letras describen el físico y su sensualidad al estilo de un producto publicitario.

Insertos en una creciente ola de femicidios en Argentina, el rock nacional no está exento de esta endemia.  Aquel 3 de junio de 2015, algunos músicos famosos como Fito Páez, Lisandro Aristimuño y Pedro Aznar mostraron sus carteles luciendo la innegociable proclama simpatizando con la lucha. Sin embargo, hace poco más de un mes el denominado under del rock se sacudió fuertemente cuando se viralizaron dos videos que denunciaban vejaciones sexuales y acoso psicológico por parte de Miguel Del Pópolo,  cantante de la banda La ola que quería ser chau.

La denuncia audiovisual causó un brutal impacto que destapó una serie de denuncias y esraches contra Cristián Aldana de El Otro Yo así como también se vio involucrado Ciro Pertusi, cantante de Jauría y ex líder de Attaque 77 que tiempo atrás en una entrevista había confesado polémicas y confusas declaraciones.

De pronto, parte del mundo del rock desnudaba sus carencias, gobernadas por una dinámica perversa donde la violencia de género sigue enquistada, como en muchos otros estamentos de nuestra sociedad.

La lucha es larga y los números desalentadores deben servir para sumar más fuerza a la causa más importante. Ya sabemos que el ámbito rockero no es ajeno a la lucha y que todos lo que forman parte de él, deberán amplificar el grito “ni una menos” en cada show o recital hasta que algún día, finalmente el Rock y la Nena puedan felizmente caminar de la mano.

 

Entrevista a un ídolo

por @GFKArgentina

El viernes pasado en el Teatro ND Ateneo, los ex integrantes de Morphine se presentaron junto al músico Jeremy Lions bajo el nombre de Vapors Of Morphine y protagonizaron un recital inolvidable tanto para ellos como para nosotros. Por suerte, un rato antes del show pude conocer y entrevistar a un verdadero ídolo: Dana Colley, el mítico saxofonista y fiel representante del legado musical que nos dejó junto a Mark Sandman, Jerome Deupree y Bill Conway.

Todos los que me conocen, saben que soy un militante de Morphine y que les he intentado inocular mi fanatismo musical por la banda. Con algunos – no son pocos- lo logré y con otros no tuve tanto éxito. Aquellos con los que comparto este nuevo vínculo musical, automáticamente me preguntaron cómo había hecho cuando les conté que pude entrevistar al legendario Dana Colley, ya que no pertenezco a ningún medio masivo nacional y las chances de poder llegar a entrevistar a músicos extranjeros es casi nula. Sin embargo, con Dana fue todo muy simple y humano.

Todo comenzó cuando me enteré que Vapors Of Morphine – la banda que conforman él junto a otro ex Morphine como Jerome Dupree y el músico Jeremy Lions (sí, el encargado de reemplazar a Sandman) – venía nuevamente a Buenos Aires. En esa misma publicación, además de promocionar el show, estaba etiquetado Dana. Cuando hice click sobre su nombre, pensé en encontrarme con una fanpage institucional típica de los músicos, pero para mí grata sorpresa, era la puerta a su cuenta personal. Sin dudarlo, le mandé la solicitud que devolvió instantáneamente con un aprobado. Empecé a chusmear un poco sus publicaciones pero ahí quedó el asunto.

VAPORS-OF-MORPHINE_destacada

Unos días antes del recital, mi adormecido instinto periodista empezó a despertar. Mientras leía un libro de Osvaldo Soriano (creo que sus crónicas periodísticas me motivaron) sentí la necesidad y el impulso de, al menos, intentar arreglar una entrevista con él. Solo debía escribirle un mensaje directo. Un “enviar” era lo único que me distanciaba de Dana.

Lo hice, y al igual que con la solicitud, respondió al instante, diciéndome que podíamos combinarla para el viernes, durante la prueba de sonido. Lógicamente, me costó creerlo pero pasada la emoción del contacto digital, empezó a crecer cierto escepticismo que me hizo bajar a tierra. Ser más cauteloso. Esperar hasta el viernes y que sea lo que Dios quiera.

A las 19. Dos horas antes del recital, yo tenía que estar haciéndole una nota a Dana. “Si claro” pensaba mientras me acercaba al teatro temiendo que alguno de la organización me bajara el pulgar e impidiera poder encontrarme con el legendario saxofonista de Morphine. Llegué, retiré la entrada y les dije que tenía apuntada una entrevista con Dana Colley. Me hicieron esperar unos minutos hasta que vino un tipo y me dijo “¿Vos venís a hacer la nota?, Pasa”.  El ingreso hacia el camarín fue una montaña rusa de felicidad y goce que jamás voy a poder describir. Ahí estaba Dana tomando un té, estrechándome la mano, con una calidez hogareña. “¿Querés tomar algo?, servite lo que quieras”. Había una mesa repleta de morfi: picada, frutadas cortadas en trozos, agua, birra, barrita de cereales y bocha de cosas más.

entrevista a Dana 2

A unos metros estaba Jerome Deupree, quejándose de que este 9 de noviembre le harían sesenta tirones de orejas (N de autor: Originalmente en la nota decía que cumplía setenta. El propio Jerome se encargó de tuitearme para aclararme que era viejo pero NO TAN viejo). Mientras lo saludaba, Dana me dijo que tenían que ensayar unos temas más y que por favor lo esperara unos minutos. No problem, le dije.

Mientras los esperaba, escuchaba los ensayos de You Like Like Rain, Cure For Pain y otros clásicos más que me inducían a un estado de ensueño. La morfina había hecho efecto. Después de algunos temas más que repasaron, Dana volvió listo para ser entrevistado. Antes de arrancar el reportaje, me dijo “disculpa por hacerte esperar”.

De ahí en adelante, lo que van a leer ahora:

  • Llegaron el miércoles, ¿cómo fue el itinerario de esta nueva visita a la Argentina?
  • Llegamos a Buenos Aires el miércoles e hicimos el workshop en el Instituto Tamaba y asistimos a la presentación del documental sobre Morphine “Journey Of Dreams”. El jueves viajamos muy temprano a Córdoba donde hicimos un show en Casa Babylon y hoy nuevamente muy temprano volvimos – su subconsciente lo traiciona y primero dice “a casa” – a Buenos Aires, que se siente como estar en casa.
  • ¿Cómo están siendo tratados?
  • La estamos pasando genial. La gente es muy amable y realmente nos hacen sentir como si fuera nuestra casa. Aman la música, conocen lo que hacemos, se acuerdan de la banda. Creo que tenemos una relación muy especial.
  • ¿Les sucede en otros los lugares a los que van a tocar?
  • No para nada. En Estados Unidos tocamos todos los sábados en un pequeño bar para poca gente. No somos famosos ni le interesamos a la mayoría aunque sí tenemos un pequeño grupo de seguidores. No solemos hacer shows en lugares como este en los Estados Unidos sino más bien en recintos más chicos.
  • Viniste por primera vez a Buenos Aires con Morphine en 1997 ¿Qué recuerdos tenes de aquella visita?
  • Tengo recuerdos borrosos. Fue hace muchos años y estuvimos muy poco tiempo. Recuerdo haberme sorprendido por la arquitectura de Buenos Aires que me remitió a París y al mismo tiempo me pareció una ciudad cosmopolita como Nueva York.
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Entrada de Morphine de su primera visita en 1997. Tocaron en Dr.Jekyll. Extraído del Facebook de Seiko Olaf Lebreton

 

  • ¿Crees que el legado de Morphine está siendo re descubierto por las nuevas generaciones?
  • Creo que en este país está sucediendo eso y en algunos lugares de Europa. En Estados Unidos solo un poco . Creo que estas nuevas generaciones interesadas en la música suelen mirar hacia el pasado y ver qué es lo que hubo antes. Demuestran interés en la historia de la música y creo que estamos listos para ser redescubiertos. Eso nos alegra mucho y lo apreciamos.
  • ¿Cuál es tu álbum favorito de Morphine?
  • En mi opinión creo que Cure For Pain es nuestra obra maestra. Creo que es el más fuerte entre todos los discos.

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  • Vapors Of Morphine emergió en 2009 – en aquel momento bajo el nombre The Ever Expanding Elastic Waste Band – para la conmemoración de los 10 años de la muerte de Mark Sandman durante el show en la localidad de Palestrina en Italia: ¿Qué pasó en esa década?
  • Desde el 99 hasta 2009, Billy Conway, yo, Jerome Deupree y otros amigos de Mark o músicos que solían tocar también con él formamos la Orchestra Morphine de nueve integrantes. Durante el 2000 hicimos una gira por los Estados Unidos en la que tocábamos las canciones de Morphine e incluimos algunas composiciones de otras bandas en las que Mark participó. Después girar durante todo un año, al ser muchos integrantes y lo que implica poder sincronizar los tiempos, cada uno encaró nuevos proyectos o se enfocó en asuntos particulares. En mi caso, continué trabajando con Billy Conway y Laurie Sargent con la banda Twinemen. Sacamos 3 discos. Fue un proyecto en el que nos despegamos un poco de Morphine para volver al proceso compositivo de cada uno. Tratar de innovar en algo nuevo, totalmente original. Estoy muy orgulloso de esos trabajos pero muy difícil poder proyectar esa banda internacionalmente. En 2008 formé una banda con Monique Ortiz llamada A.K.A.C.O.D con la que también un grabé un disco. Ese mismo año fue la crisis económica en Estados Unidos, fue un tiempo muy difícil para los músicos y sobre todo para encarar un nuevo emprendimiento . En 2009, los organizadores de Palestrina nos invitaron para conmemorar los 10 años de la muerte de Mark. Ya habíamos ido con la Orchesta Morphine al año siguiente, pero para esta ocasión tenía ganas de que la alineación sea nuevamente un trío que se pareciera más al Morphine original. Billy estaba ocupado y Jerome estaba disponible, y a su vez estaba trabajado con Jeremy Lions, quien se había mudado a Boston después del desastre de Katrina en New Orleans bajo la presidencia de George Bush quien no hizo nada por las víctimas  – fueron abandonados y nadie los ayudó – . Cuando conocimos a Jeremy se generó una muy buena relación y me pareció que él podría ser el tercer integrante. Por suerte no tuvo problemas en sumarse y aprender las canciones de la banda.
Orchestra Morphine, una de las diversas bandas que Dana integró post Sandman
Orchestra Morphine, una de las diversas bandas que Dana integró post Sandman

 

  • La banda publicó dos álbumes desde su creación, el primero titulado “Low in stock” y el segundo, mucho más reciente, denominado “A new low”. Ambos tienen nuevas versiones de las canciones de Morphine así como covers de otras bandas o artistas. ¿Qué ofrecen estas nuevas interpretaciones a diferencia de las originales?
  • Eso proviene de los shows en vivo donde nos nutrimos de distintas fuentes: las influencias de Jeremy como por ejemplo el delta blues. Todo lo que tocamos es reinterpretado por lo que estamos sintiendo en ese momento: puede ser una canción de Mophine o del delta blues, del oeste africano o de Brian Eno. Cualquier cosa que toquemos y sentimos que funciona, tiene su propia vida como para ser incluida en un álbum.
  • ¿Cómo descubriste el saxo barítono?
  • Como cualquier niño, me atraían los instrumentos atípicos, comencé con el clarinete y después descubrí el saxofón cuando escuché la canción de la Pantera Rosa de Henry Mancini. Me pareció muy groovy. A su vez, siempre quise que el saxo tuviese un lugar más preponderante, como la guitarra y no solo ser un instrumento de fondo. Y creo que el saxo barítono puede ocupar ese lugar.
Dana Colley saxo
Fuente: Eduardo Cesario/ RockImagery
  • Por lo que pude ver en tu Facebook estás siguiendo atentamente el proceso electoral que se está llevando a cabo en tu país. ¿Apoyas a alguno de los candidatos?
  • Voté por Bernie Sanders en las elecciones. Siempre voté a los demócratas. Nunca vi algo en el lado republicano que tuviera sentido para mí. Lo que está pasando ahora es algo que jamás pensé imaginar que pudiera ocurrir. Cuando Ronald Reagan se presentó, en aquel momento pensaba “es un actor, ¿nadie más lo está viendo?, ¿Quién puede votar por él?” Bueno, claramente estaba equivocado. Lo mismo me pasó con George W. Bush y ahora con Trump: al principio decís no hay chance, nunca, nunca, nunca, pero mirás a los otros candidatos republicanos y surge la pregunta: ¿contra quiénes compite?, ¿Ted Cruz?, Mark Rubio? Son todos unos ridículos.
  • ¿Crees que Trump tiene alguna chance?
  • Tengo esperanzas de que no. Tampoco soy seguidor de Hillary Clinton. No me siento atraído por su propuesta. Me interesa mucho más lo que Bernie Sanders tiene para decir.
  • Cuando escucho la canción “Test Tube Baby/Shoot’em Down” (“Good”/1992) en la que Mark irónicamente canta “Derriben a Panamá, derriben a Colombia, derriben a México” se me viene Trump a la cabeza.
  • Trump es un racista y misógino. Bueno es que es lo mismo que estaba sucediendo durante la presidencia de Bush padre (dicha canción es de 1992). Es difícil de creer que exista ese tipo de pensamiento. Me gusta Obama, vote por él. Creo que es un político razonable pero, de todos modos, son todos políticos a los que los mandan a hacer un trabajo que yo no querría hacer. ¿Quién es el mejor para hacerlo? No lo sé, pero creo que Trump no es bueno para Estados Unidos ni para el mundo. Es un idiota. Es un idiota peligroso.
  • ¿Qué música estás escuchando por estos días?
  • Escucho muchas cosas distintas. Me muevo del rock al jazz, del blues a la música clásica, pasando por el género experimental. Escucho mucho material que vengo siguiendo desde hace tiempo como John Coltrane, Jimi Hendrix, Muddy Waters, cosas viejas del blues, cosas de Charly García también.
  • ¿En serio, Charly García?
  • Si, desearía poder comprender mejor sus letras,  me han dicho que sus canciones tienen un mensaje fuerte.

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