Archivo de la categoría: Coberturas

Crónicas de los recitales que fuimos a ver.

BEAUTIFUL DAY – 10/10

Por Gabriel F. Keena | @GFKArgentina

Más de 50 mil personas presenciaron un recital que quedará en el recuerdo: la agónica clasificación de la Selección Argentina gracias a Lionel Messi – que se transmitió por la pantalla gigante del Estadio Único de La Plata – fue la antesala perfecta para que el show de U2 se convirtiera en una fiesta inolvidable. Crónica de un día hermoso.

Quizás suene un poco exagerado pero la previa de este recital comenzó ni bien terminó el partido Argentina con Perú en la Bombonera. El dramático empate en cero puso en jaque la clasificación del seleccionado a Rusia 2018 y obligaba a los dirigidos por Sampaoli a ganar en la altura de Ecuador en la última fecha, con la radio en la oreja escuchando partidos ajenos. Ante ese escenario, el “universo futbolero” que sacó la entrada para ver a la banda irlandesa cayó en la desesperación cuando chequeó que el horario del show coincidía con ese – ahora decisivo – partido de la albiceleste.

Yo formaba parte de ese “universo futbolero” que se enfrentaba a semejante dilema. Por suerte, no era el único. En las redes sociales empezaron a florecer mensajes de personas vendiendo su entrada al costo, mientras otros puteaban a la selección por no haber clasificado antes mientras reflexionaba sobre el sinsentido de estar viendo un show de rock con auriculares puestos escuchando un partido de fútbol. Traté de autoconvercerme y restarle importancia a la clasificación pero mi deseo irracional se impuso siempre.

Por suerte el martes a la mañana – el día del show y del partido – una noticia francamente inesperada destrabó la disyuntiva: U2 había decidido dilatar su show para que el público no se pierda el partido en el Estadio Único de La Plata. De repente, Bono arriesgaba el éxito del concierto y se ponía en la misma situación que el inefable gerente de Noblex. Como suelen decir en los claustros académicos, la situación era “plata o mierda”.

No deposité demasiadas expectativas en el show: fui a ver a U2 en 2006 en el marco de la Vertigo World Tour y no hay dudas que junto a los Stones y Coldplay son capaces de exhibir un despliegue escénico imponente. El problema era que para que eso sea nuevamente una fiesta, dependíamos de once tipos que no hacían un gol desde marzo.

Cuando llegué al estadio me dispuse en uno de los laterales del campo, un poco más adelante de la torre de control, estratégicamente bien ubicado para ver el partido pero no así para posteriormente observar el concierto. El tiempo no acompañaba: hacía frío y lloviznaba.

Al rato empezó el show de Noel Gallagher’s High Flying Birds, banda que el ex líder de Oasis formó en 2011 después de pelearse por enésima vez con su hermano Liam. La realidad es que el rol de telonero claramente le queda chico. El Gallagher bueno salió al escenario con sus temas solistas y en pocos minutos congregó a la muchedumbre dispersa, sobre todo cuando encaró Champagne Supernova, Little By Little y el clásico indeleble Don’t Look Back In Anger con el que se retiró. Antes de irse, no dejó de confesar su afecto hacia el público argentino que lo aplaudió largamente.

20.30, la hora de la verdad. La pantalla del escenario comenzó a proyectar las imágenes desde Ecuador. La selección se jugaba su último tiro. El estadio, que ya para esa hora estaba prácticamente repleto y enmudeció cuando Ecuador hizo el gol (automáticamente pensé en los gestos de Bono, Messi y el gerente de Noblex). Yo, por mi parte, sentía que me habían asestado un mazazo en la cabeza y temía un ataque de epilepsia: “esta noche se va todo al carajo”, pensé. Por suerte, existe un pibe llamado Lionel Andrés Messi, encargado de salvar a la Argentina y convertir los tres goles que nos depositan directo en Rusia. Como en el Camp Nou, la gente se rendía en alabanzas cuando la pantalla enfocaba al astro rosarino. La euforia de la multitud se hizo mayor con la frutilla del postre: Chile se quedaba afuera del Mundial.

Mientras terminaba de comprobar la eliminación del equipo trasandino, las luces del estadio se apagaron, la pantalla desaparecía y de fondo comenzó a escucharse la batería inconfudible de Larry Mullen Jr. Era Sunday Bloody Sunday y U2 sabía que Messi había dejado al público listo para desahogarse. Los cuatro se ubicaron en el mini escenario dispuesto en el centro del campo. El público vociferante siguió prendido con New Years Days, Bad (con un enganchado Heroes de Bowie) y Pride (In The Name Of). Los irlandeses desplegaron todo su arsenal de clásicos ochentosos previos a ese descomunal álbum que es The Joshua Tree, publicado en 1987, motivo por el cual se organizó esta nueva gira mundial por el trigésimo aniversario.

Después de esos frenéticos 15 minutos, Bono tomó el micrófono y habló en nombre de todos cuando dijo: “Gracias Lionel Messi”. Recién ahí, la multitud se calmó un poco, pero el relajo duró hasta que The Edge – ese grandioso guitarrista que nunca hace una de más pero es dueño de un estilo único – comenzó el mítico riff de Where The Streets Have No Name, clásico que abre el disco homenajeado. De fondo, una pantalla gigantesca volvió a encenderse para proyectar imágenes con una calidad superlativa.

Con la segunda canción uno confirma por qué The Joshua Tree es un disco obligatorio siendo lo mejor de 1987, junto al Appetite For Destruction de los Guns N’ Roses. Suena Still Haven’t Found What I’m Looking For y le sigue With Or Without You. The Joshua Tree es en sí mismo un Greatest Hits, pero además de su excelencia musical, y esa formidable capacidad para generar clásicos universales, también es un testimonio humanitario con el que Bono decidió lanzar un comprometido perfil político mundial, muy distinto a la figura clásica de rockstar consagrado, con el que se ganó un reconocimiento internacional así como también numerosas críticas.

Poder escuchar temas como Running To Stand Still, Bullet The Blue Sky o Red Hill Mining Town que habitualmente quedan fuera de la lista de “clásicos” es lo más interesante de revisar discos clásicos, porque realmente son hermosas canciones que no suelen ser incluidas en los shows en vivo, eclipsadas por los numerosos himnos que ostenta la banda.

Créditos: Soledad Aznarez – La Nación

El disco cierra con Mothers Of The Dissapeared (Madres de los desaparecidos) que originalmente hacía alusión a un grupo de madres de El Salvador quienes se inspiraron en las Madres de Plaza de Mayo, por lo tanto Bono las invitó a subir al escenario cuando tocaron por primera vez en nuestro país, en mayo de 1998. Aquel reconocimiento fue tremendamente conmovedor. Quizá esta ocasión era una buena oportunidad para repetirlo, sin embargo el grupo solo decidió hacer mención a todos aquellos que luchan por los derechos humanos en todas partes del mundo. Igualmente, el guiño a las Madres de Plaza de Mayo llegaría más tarde.

Créditos: Soledad Aznarez – La Nación

La banda se retiró con la famosa proclama “el pueblo vencerá” pero la retirada duro apenas unos minutos, tras la ovación que los reclamaba. Comenzó el encore bien arriba para ir cerrando la noche: Beautiful Day, Elevation y Vertigo, una atrás de la otra, volvieron a encender la noche con un pogo constante de felicidad. En ese momento de algarabía, nuevamente recordé los tres goles de Messi y agradecí al diez por esta fiesta.

El recital cerró con You’re The Best Thing About Me, Ultraviolet (Light My Way) dedicada a las mujeres y principalmente a su lucha contra la opresión machista que sufren diariamente, reconocimiento que se reflejó en la pantalla donde se proyectaron personalidades icónicas como Eva Perón, Mercedes Sosa, Susana Trimarco, María Elena Walsh, el movimiento NI UNA MENOS y Madres de Plaza de Mayo así como también otras figuras internacionales.

La banda se despidió lógicamente con One que fue coreada por todo el estadio Único de La Plata mientras emergía un gigantesco sol para después formar la bandera argentina que quedó proyectada hasta el final.

Así terminaba un largo y hermoso día que difícilmente sea olvidado por quienes allí estuvieron. Ojalá lo hayan disfrutado tanto como yo.

 

ULTRAVIOLET – U2 – ESTADIO ÚNICO DE LA PLATA

WHERE THE STREETS HAVE NO NAME – U2 – ESTADIO ÚNICO DE LA PLATA

BEAUTIFUL DAY – U2 – ESTADIO ÚNICO DE LA PLATA

LISTA DE TEMAS

 

Sunday Bloody Sunday

New Year’s Days

Bad

(with “Heroes” snippet)

Pride (In the Name of Love)

Where the Streets Have No Name

I Still Haven’t Found What I’m Looking For

(with “Stand By Me” snippet)

With or Without You

Bullet the Blue Sky

(with “America from the West Side Story” snippet)

Running to Stand Still

Red Hill Mining Town

In God’s Country

Trip Through Your Wires

One Tree Hil

Exit

(with “Wise Blood and “Eeny… more )

Mothers of the Disappeared

(with “El Pueblo Vencera” snippet)

Encore:

Beautiful Day

Elevation

Vertigo

Encore 2:

You’re the Best Thing About Me

Ultraviolet (Light My Way)

One

Anuncios

NO EN ESTA VIDA

Guns N’ Roses (GNR) ofreció dos shows históricos en River Plate cerrando un eterno paréntesis de 23 años. Ambos conciertos contaron con la presencia de Steven Adler que se sumó para tocar la batería en una canción y así poder ver a casi todos los integrantes originales de la banda en vivo después de tanto tiempo.

por @GFKArgentina | Gabriel F. Keena

Infancia y adolescencia

Desde que era un niño el rock de Guns N’ Roses estuvo presente en mi vida. Tengo vagos y distorsionados recuerdos de mi infancia, pero puedo rememorar la primera vez que escuché Used To Love Her sin tener más de 5 o 6 años. Obviamente no era una motivación personal ni mucho menos, sonaban porque mis hermanos adolescentes gozaban de la plenitud de la banda californiana, allá por los inicios de la década del 90.

También me tropezaba con la tapa de alguno de sus discos. Me sentía cautivado pero inspiraban temor, observaba la cruz cadavérica, rostros jóvenes demacrados que denotaban el hastío del maltrato. Leía las tres palabras que constituían su lema: Sexo, drogas y Rock N’ Roll. Apetito para la destrucción. Qué lejano resultaba ese mundo oscuro y peligroso. Eran 5 pibes perdidos, condenados. Ojalá nunca me parezca a ellos, pensaba para mis adentros.

Clásico de clásicos
Clásico de clásicos

Pasaron algunos años y llegó la adolescencia. Mientras despedía dolorosamente para siempre a mis muñecos – al igual que Andy en Toy Story 3 – el rock tocaba la puerta de mi pieza. Cebado por mis compañeros de colegio, empecé a escuchar discos y compilados de lo que sea hasta que un día recordé a los Guns N’ Roses – quienes desde hacía algunos largos años habían desaparecido repentinamente de la escena del rock – y fui a buscar los álbumes que mis hermanos habían dejado en casa (Sí, todavía no había acceso a la música digital).  Allí volví a toparme con ellos, pero ésta vez, ya no fue una sensación temerosa ni de rechazo sino todo lo contrario: me sentí atraído y conectado con mis propias rebeldías que comenzaban a aflorar.

Desde ese día y durante casi toda mi adolescencia fui un acérrimo seguidor de Guns N’ Roses. Pero ya era tarde. Ya se habían separado. Ya eran un recuerdo del pasado que yo trataba de revivir, deseando que en el nuevo milenio pudieran reunirse y volver a desplegar el rock visceral y rabioso que exportaron al mundo desde Los Ángeles.

Ya había gastado sus 5 discos de estudio. Ya había leído todos los foros disponibles. Ya había visto todos los conciertos de sus giras. Ya estaba empezando a perder la paciencia.

En 2001, Axl Rose reapareció después de una larga pausa que incluyó una cobertura mediática preguntando qué había pasado con él. Su regreso ocurrió en Rock in Rio con una banda completamente nueva y un visible sobrepeso del que se sigue hablando hasta hoy. Las expectativas fueron enormes, pero enseguida se percibió que ese nuevo proyecto debió tener otro nombre. Guns N’ Roses era otra cosa.  Y sobre todo, eran otras personas.

De sex symbol en los 90's a ser víctima del bullyng por su obesidad
De sex symbol en los 90’s a ser víctima del bullyng por su obesidad

La tiranía Rose

Durante todo el nuevo milenio, Axl Rose puso en juego el prestigio ganado en la década anterior y coqueteó con el ridículo al punto de ser su propia parodia. En el medio publicó Chinese Democracy un álbum que tardó casi una década en ver la luz y ostenta ser la producción más cara de la historia: 13 millones de dólares, que no alcanzaron para recomponer su bastardeada imagen.

Casi un álbum solista
Casi un álbum solista

Numerosos músicos atravesaron lo que ya era un proyecto solista de Axl. Guns N’ Roses era un tributo de Guns N’ Roses y mi ídolo adolescente se había derrumbado completamente en todo ese alocado proceso. No quise saber nada con sus visitas en 2010, 2011 y 2014, a pesar que en esta última por lo menos contó con la presencia de Duff McKagan.

Consciente del sacrilegio que Axl estaba cometiendo con GNR, alguna vez un periodista le preguntó si había alguna posibilidad de volver a tocar con sus antiguos compañeros, a lo que respondió: “Not in this lifetime” (“no en esta vida”).

No en esta vida

La frase fulminante parecía sepultar cualquier posibilidad de reunión, sin embargo, en abril de este año sorpresivamente los medios comenzaron a hablar de un deshielo entre Axl y Slash que podría desembocar en una reunión que felizmente terminó sucediendo.

Aquella respuesta de Axl se convirtió en el título de una nueva gira en la que Slash y Duff McKagan, después de 23 años, volvían a unirse a la banda. Por motivos económicos Izzy Stradlin no fue parte de la reunión mientras que Steven Adler apareció inesperadamente en los shows de Cincinatti y Nashville para tocar un par de temas.  La  Not In This Lifetime World Tour se puso en marcha en los Estados Unidos para finalmente llegar a la Argentina en noviembre y despertar nuevamente la ilusión dormida en todos los que habíamos añorado un regreso.

Rosario sería la primera parada. Una previa adecuada para volver a enfrentar la ciudad que los había tocar juntos por última vez, una fría noche de julio de 1993: Buenos Aires, aquel último e imprevisible capítulo de la etapa dorada de Guns N’ Roses.

Llamativamente no fue La Plata, sino River nuevamente. Tres años después del último concierto realizado en ese estadio, volvió a abrir sus puertas (¿únicamente?) para recibir a los rockeros que se habían despedido en la cima de la gloria 23 años atrás.  Pasó el show del viernes y a mi me tocó el sábado.

file7

Hacía tiempo que ya no escuchaba a los Guns pero en los días previos me fui cebando para revivir, al menos por una noche, aquel fulgor adolescente.

Llegué al estadio una hora y media antes del show para meterme en el campo general y me encontré con una kilométrica – literal – cola que parecía interminable. Al igual que en el recital de David Gilmour, la organización (fullticket) hizo agua y faltando escasos minutos para que empiece el show tenía a miles de personas aún sin ingresar al campo. “Nos toman por boludo”, diría Roberto Navarro.

file3

Logré entrar a las corridas mientras escuchaba los acordes iniciales de It’ So Easy acompañados por una estridente ovación que les daba la bienvenida. Mr. Brownstone me sacó el mal humor y la bronca que sentía por el maltrato que sufrimos constantemente los asistentes a este tipo de eventos.

Con Chinese Democracy logré calmarme para empezar a disfrutar del concierto y cuando Axl exclamó Do You Know where the fuck you are?? caí que estaba cumpliendo un sueño de antaño.

De ahí en adelante el show fue una fiesta y el campo era un reguero de remeras de los Guns N’ Roses.  Adolescentes, jóvenes, cuarentones y cincuentones, todos se identificaban con la casaca que lucía una calavera con armas y rosas. Cada acorde que sonaba se encargaba de borrar los 23 años de espera. Todo volvía la normalidad.

La puesta en escena no fue rimbombante. Dos pantallas gigantes laterales al escenario y una pantalla central que proyectaba imágenes discretas sin exhibir nada demasiado flashero. La atención estaba puesta en otro lado: Axl entonaba como en las viejas épocas, Duff volvía a corretear por la pasarela, Richard Fortus hacía de Gilby Clarke y Frank Ferrer de Matt Sorum mientras que lo de Slash merece un párrafo aparte.

Su frondosa cabellera rizada, cubierta parcialmente por su icónica galera, y las gafas oscuras, ocultaban el rostro del mítico guitarrista, escondiendo cualquier gesto o seña que pudiera expresar su cara. Slash solo interactuaba con el público a través de sus descomunales solos que desprendía de su Les Paul y con una remera que decía Buenos Fucking Aires siendo su indirecta manera de corresponder el cariño del público gunner porteño al que volvió a reconocer después con un tweet reverencial.

La remera dice Buenos Fucking Aires. Foto: Diego Fioravanti
La remera dice Buenos Fucking Aires. Foto: Diego Fioravanti

Además, el sábado comprobé a través de la gente que el liderazgo de la banda ahora es compartido. Si algo relevante cambió en estos 23 años es que Axl y Slash se encuentran en el mismo grado de protagonismo, a diferencia de aquellos recitales del 93 donde el cantante ostentaba ser el amo y señor del escenario. Este flamante tour de reencuentro demostró que, al menos para la audiencia, las máximas ovaciones ahora también son para el talentoso guitarrista.

Por su parte, Duff McKagan, el otro integrante original, se mostró en un excelente (y envidiable) estado físico provocando que las miradas femeninas, que otrora se posaran sobre Axl, ahora fueran dirigidas al rubio bajista, que además desarrolló una interpretación prolija y precisa en las serpenteantes melodías que ejecutó con su bajo blanco que llevaba el símbolo que inmortalizó Prince.

Duff mejor que hace 23 años
Duff mejor que hace 23 años

El concierto fue una batería de clásicos, una sucesión de temazos que prácticamente no daban respiro. Guns N’ Roses salió al ring con una actitud agresiva y frenética, despejando cualquier duda sobre su capacidad para rockear a esta altura del partido. Después de Double Talkin’ Jive y Better, llegó Estranged – aquel gran tema del Use Your Illussion II – y automáticamente se erizó mi piel. La versión fue magistral y la canté de punta a punta a pesar de su larga duración. Gran momento.

Le siguieron Live and Let Die que encendió el pogo multitudinario – reviviendo lo que sucedió meses atrás con Sir. Paul – Rocket Queen (le costó llegar a Axl) y para You Could Be Mine la locura volvió a desatarse en el campo general, mientras se nos viene a la mente alguna secuencia de Terminator II. A diferencia del 93, Duff no cantó el cover de Attitude sino que esta vez eligió New Rose, ganándose la ovación generalizada. This I Love, junto a Chinese Democracy y Better, fueron las tres canciones seleccionadas de aquel polémico álbum publicado en 2008.

Le siguió Civil War, otro clásico atemporal del UYI II, y después Coma, del UYI I, posiblemente la única canción que hubiese excluido de la lista. Mientras tanto, Axl advertía a la gente del campo vip que se echara hacia atrás y dejara espacio para no quedar asfixiados en la valla de contención.  La famosa canción que musicaliza El Padrino (Speak Softly Love) interpretada en clave rockera por Slash fue el preludio de su máximo clásico: Sweet Child O’ Mine. Ni bien sonaron las primeras melodías del eterno punteo de la intro, el público enloqueció acompañando a Axl Rose en la lírica.

Estadio lleno
Estadio lleno

Todo parecía indicar que Sweet Child O’ Mine iba a ser el punto más álgido de la noche pero rápidamente los Guns N’ Roses redoblaron la puesta y sumaron al histórico Steven Adler, baterista original de la banda que fue despedido en 1990. De repente, un 75% de los miembros fundacionales estaban tocando en River y uno no podía sentirse más privilegiado. Steven se apareció con una enorme sonrisa y la casaca de la selección Argentina.  Al igual que hace 23 años, los conciertos en River volvían a ostentar su carácter de show histórico.

Steven Adler con la albiceleste
Steven Adler con la albiceleste

Axl, Slash, Duff y Steven tocando My Michelle fue la prueba necesaria para confirmar que el rock no morirá jamás. Todos deseamos escucharlo un poco más, pero la realidad es que más no se podía pedir. Mientras despedíamos a Steven que se retiraba besando la camiseta, Axl ya se disponía en el piano para introducirnos en Novermber Rain no sin antes combinar con Slash un hermoso cover de la segunda parte instrumental de Layla, de la que ambos parecían sentirse orgullosos al intercambiar sonrisas de aprobación.

A esta altura, todo aquel que alguna vez se dignó de ser un verdadero gunner se encontraba realmente en un estado de gloria. La banda había vuelto en inmejorables condiciones, siendo una máquina imparable y frenética de rock.

La calurosa noche se hacía sentir mientras sonaba Knocking On Heavens Doors y debo admitir que, comparada con las versiones de estadio de la década del 90, esta vez fue un poco más apagada y escueta. Axl, que tuvo una interacción equilibrada con el público, pidió el coro en el estribillo pero sin extenderlo como hacía hace 23 años atrás, cuando se sorprendía al escuchar la estridente respuesta del público.

file5

La última canción antes del encore fue Nightrain. Siendo las 12 nos acercábamos a las 3 horas de show ininterrumpido. Sin necesitar de la súplica popular que se traduce en el cantito que ya es un clásico, los Guns N’ Roses volvieron para despedirse con Patience, The Seeker (cover de The Who) y finalmente, tal como nos tiene acostumbrados, Paradise City llegó para el cierre que fue un festival de luces y pirotecnia mientras del escenario emergían miles de papelitos celestes y blancos.

Mientras se despedían en un terremoto eléctrico del rock más visceral que haya escuchado,  yo aplaudía con lo último que me quedaba mientras se cerraba una etapa de mi vida que había comenzado hace 15 años atrás, cuando desilusionado pensaba que no iba a ver una reunión de los verdaderos Guns N’ Roses. Automáticamente dije: “no en esta vida”.

ESTRANGED – GUNS N’ ROSES – RIVER PLATE

WELCOME TO THE JUNGLE – GUNS N’ ROSES – RIVER PLATE

SWEET CHILD O MINE – GUNS N’ ROSES – RIVER PLATE

LISTA DE CANCIONES – SÁBADO 5 DE NOVIEMBRE DE 2016

  1. (Wings cover)
  2. (The Damned cover) (with “You Can’t Put Your Armsmore )
  3. (with “Voodoo Child” outro)
  4. (with band introductions)
  5. (Nino Rota cover)
  6. (Pink Floyd cover) (Slash & Richard Fortus guitar duet)
  7. (“Layla” piano exit intro withmore )
  8. (Bob Dylan cover)
  9. Encore:
  10. (with “Sister Morphine” by The Rolling Stones intro)
  11. (The Who cover)

Soy Leyenda

A sus 73 años, Paul McCartney visitó por tercera vez nuestro país en el marco de la gira mundial One on One para ofrecer tres shows repletos (uno en Córdoba y dos en La Plata) erigiéndose como una de las pocas leyendas vivas que todavía relucen en el mundo contemporáneo.

por @GFKArgentina

73 motivos para asistir a un recital de Paul McCartney :

1 – Para mí ir a ver a Paul se puede equiparar con que aquellos que pudieron disfrutar de los conciertos de Mozart o Beethoven. Por más cliché que suene, es realmente una leyenda viva. La dupla Lennon/McCartney marcó un antes y después en la música del siglo XX.

2 – Es propietario del mejor setlist que pueda existir combinando las canciones de Los Beatles junto con sus propias composiciones.

3 – El tiempo también es un factor inevitable. Justamente los 73 años, que está lejos de aparentar, marcan una lamentable pero inevitable limitante. Todavía puede hacerlo perfectamente, pero ¿Por cuánto tiempo más?

4- Relacionado con el punto 3, es muy posible que en poco tiempo abandone los recitales.

5- Y no vuelva a la Argentina.

6 – Y ya quedó ultra hiper demostrado que somos la audiencia ideal para los conciertos de estadios.

7 – Paul en Argentina 2

8 – La puntualidad inglesa no se hace esperar y el show arranca a la hora señalada.

9 – Tocó 39 canciones

9 – El 9 = a John Lennon. Interpreta Here Today dedicándosela. La gente ovaciona su memoria y corea “Olé, Olé, Olé Lennon”. Difícil explicar el silencio abisal que provoca cuando entona sus primeras melodías, solo en el escenario con su guitarra y la voz quebrantada. Aquí ahora, Lennon siempre está presente.

10 -El show duró 3 hs, no podemos pedir mas.

11 – La vitalidad de Paul se mantiene intacta y se percibe en cada movimiento o gesto que hace. El tiempo no hace mella en él.

12 – Arrancó con A Hard Days Night que incluyó para esta gira después de no tocarla tras 50 años. Tras el indeleble e indescifrable acorde inicial, el campo sacude el frío saltando y gritando “it’s been a haaard dayss night”.

13 – La banda lo acompaña a la perfección. Cada uno sabe lo que tiene que hacer.

14 – Si bien su último disco no es una gema indescriptible, tiene varios puntos en alto que, aunque no lo necesite, siguen prestigiando a Paul. Entre ellos Save Us, Queenie Eye y New. Las tres formaron parte del setlist.

15 – Temporary Secretary. Rareza con un toque bizarro que Paul desempolvó para volver a tocarla en vivo, demostrando que fue uno de los primeros predicadores de la música electrónica. Gran parte del público que desconocía esa faceta del ex bajista de Wings, conoció otra versión interesante de él.

16 – Era muy gracioso ver como hojeaba sus machetes dispersos en el suelo para tratar de esbozar un español decente.

17 – Mejoró notablemente su pronunciación.

18 – “Tres conejos en un árbol tocando el tambor, que si que no, que sí lo he visto yo”.

19 – No es algo descomunal pero la previa con el DJ que mezcla los temas de Los Beatles tiene algunas cosas más que interesantes y, poco a poco, te van cebando para recibir a McCartney.

20 – Es impagable ver a la franja etaria de 50 para arriba enloquecerse más que los pibes cuando suena Can’t Buy Me Love. Beatlemania not dead.

21- bajo hofner mccartney

22 – Let Me Roll It

23 – La cierra con un incendiario cover de Foxey Lady.

24 –  Gran parte del show suena más rockero de lo que hubiese esperado. Cuando Paul agarra la Gibson Les Paul , las tres guitarras eléctricas chorrean un sonido distorsionado y blusero.

25 –  I’ve Got A Feeling, me remite a aquel último recital en la azotea. Un exitoso experimento:  John y Paul cantando dos temas al mismo tiempo. Reminiscencias del final.

26 – Si Los Beatles fueron la banda de sonido presente en toda tu vida, el show se convierte en una montaña rusa de emociones mezcladas.

27 – Confirmas que la morsa era Paul.

28 – Le dedica My Valentine a su actual pareja Nancy Shevell y cuando termina hace el símbolo de corazón con sus manos. Seguramente en unos años se separe y Nancy le saque bocha de millones de dólares pero igual es enternecedor.

29 – Paul está enamorado

30 – Nineteen Eighty Five dedicada especialmente a los fans de Wings.

31 – Arranca Here There and Everywhere y un halo de paz y amor recae sobre todos nosotros que pendulamos nuestro cuerpo confortablemente. Clásico de clásicos.

32 – Maybe I’m Amazed reservada siempre para Linda, el amor de su vida. Pasa el tiempo y cuesta llegar al timbre de voz en el estribillo, aún así Paul pone garra y corazón y no te queda más que aplaudirlo fervorosamente.

33 – Casi me quedo afónico cuando sonó We Can Work it Out. La canté de punta a punta.

34 –  Las escuchaste ocho mil veces, pero no podes evitar la ridícula redundancia de decir “qué temazo” como si fuera la primera vez.

35 – Paul deja la guitarra, encara hacia el piano y pensás: si va al piano, se viene un clásico mundial.

36 – Imborrable momento cuando en el perímetro nadie se acuerda la letra de You Won’t See Me pero vos y tu amigo la corean sacados. Rubber Soul cuánto te quiero!

37 – Paul no para un minuto. No transpira, no se mea, no toma agua, solo canta y ejecuta instrumentos.

38 – La gente corea el clásico “Ouhh oohh ohh” aprobatorio y Paul hace un temita del cántico con el piano en dos minutos.

39 – Paul is not dead.

40 – Sin dejar de lado ninguna de sus diversas y multifaceticas etapas, Paul nos lleva hasta el Liverpool prehistórico e interpreta In Spite of All Danger un tema de Los Quarrymen, la banda que precedió a la formación de Los Beatles.

41 – Liverpool= casa.

42 – You’ll never walk Alone

43 – Una armónica inicia una nueva inmediata ovación: Love Me Do, honor y gratitud al primer hit de Los Beatles.

44 –  “No pueden tener tantos temas buenos Los Beatles” y arranca And I Love Her.

45 –

46 –   The Fool On The Hill, gema inconmensurable del Magical Mistery Tour.

47 – Paul golpea con cada canción. Te lleva a Liverpool, te susurra canciones de amor, te rockea con guitarras chillonas, te pasea por sus sentimientos y por una discografía inoxidable e histórica.

48 – También es capaz de enseñarte sus flamantes creaciones como si todo esto recién estuviese comenzando y toca ForFiveSeconds canción en la que colaboró con Rihanna y Kanye West.

49 – Emociona ver como el preciado legado beatle se transmite de generación en generación.

50 – Paul 3

51 – Suena Lady Madonna y me acuerdo del poco tiempo en el que asistí a las clases de teclado. Mi profesor me la enseño y yo hacía lo que podía.

52 – Segundo guiño a John: Being For The Benefit of Mr. Kite!, es la única referencia al Sgt. Peppers y está perfecto.

53 – Desenfunda el ukele y ya todos nos preparamos para homenajear a George. Desde aquella famosa versión para el Concert For George, Something es obligatoria en el ritual, el espacio para agradecerle a Harrison a través de otro beatle.

54 – No me esperaba semejante pogo y dislate en el campo cuando sonaron los primeros acordes de Ob-La-DI-Ob-La-Da.

55 – Band on the Run, otro clásico solista dedicada a la gilada que opina “McCartney sin Los Beatles no hizo nada”.

56 – Back In The U.S.S.R la canción que abre el CD1 del White Album, mi disco favorito de todos los tiempos. Recordé aquella apacible tarde de sábado en la que sonó por primera vez en mi discman.

57 – Un estadio cantando Let It Be.

58 –

59 –  Después de la atronadora y explosiva Live And Let Die, mientras estábamos todos embriagados de éxtasis, enardecidos bajo el ruido de los explosivos, McCartney nos remata con Hey Jude para liquidarnos totalmente.

60 – Una muchedumbre canta el estribillo.

61 – Naranananaaa Hey Juuuuu

62 – Cual director de orquesta, Paul merodea por el escenario y da indicativas: Ahora solo los hombres, después solo las chicas (sic) y finalmente cerramos todos juntos ese himno.

63 – El final está cerca.

64 – Pareciera que ya agotó todas las armas, pero no, siempre hay más cuando un beatle está en escena.

65 –  Vuelve para la encore y nos sacude con munición gruesa: Yesterday.

66 – Bancamos su etapa Wings. Sobre todo si toca un temazo como Jet.

67 – Momento del toque social con la fanaticada: suben varias adolescentes cumpleañeras a pedirle que le firme un pedazo del cuerpo como si enfrente estuviese Yastin.

69 –  Paul se soprende con la pronunciación perfecta del inglés de una de las chicas,y le pregunta: “¿De dónde sos?”,  de Brasil contesta ella. Silbatina generalizada. No puede haber tanta maldad.

68 – Y a continuación la canción que abre el Disco 2 del White Album: Birthday, “hoy es tu cumpleaños, hay que celebrar”.

69 – Para el cierre se guarda la seguidilla más aclamada de la historia: el cierre de Abbey Road con Golden Slumbers, Carry That Weight y The End.

70 – Otro púber que estaba cerca mío, completamente exaltado, lo despide tirándole besos y aplaudiéndolo como un desaforado.

71 – Una sensación de plenitud nos recorre a todos los presentes.

72 – Felicidad.

73 – “And in the end, the love you take is equal to the love you gave”.