#HoySeMePegó: La Lanza -Babásonicos

por Santiago Franco |  @TarotFranco

Entre los muchos malabares que supe aprender en mi vida, uno es el de hablar o escribir acerca de la música.  Hasta llegué a ser considerado periodista de cultura y escribir en un medio gráfico. Sin embargo, desde los 15 o 16 años que no me esfuerzo por ejercitar el hábito de buscar “nueva música”. En un principio vi esta actitud como un defecto para quien practica dicha profesión, pero con el pasar del tiempo y como muchas cosas en mi vida, resultó ser sencillamente el modo en que dejo que esas experiencias me atraviesen. Años más tarde comencé a practicar cierta escucha de nuestra conciencia, esa que desde el pecho empuja y nos hace canturrear alguna melodía. Descubrí allí  mi propia FM, una donde sólo suenan los temas que algo me mueven: ya sea alegría, dolor, ganas de bailar o tristeza. Desde ya que es una FM que no se mueve por los estándares de ‘actualidad’ que marcan la agenda de los medios y las presentaciones de los artistas, pero considero que existe en mi FM cierta actualidad afectiva.

Hoy se me pegó “La lanza” de Babasónicos, y escribo porque ya más de una persona querida colaboró para pegármela.

Qué es “La lanza”. Una respuesta no demasiado rebuscada nos reenvía al evangelio de San Juan donde un anónimo soldado romano utiliza una lanza para rematar a un maltrecho Jesús. Sí querido rocker, ese mismo soldado que a Calamaro le dijo que “no se puede vivir del amor”, porque Cristo es amor, ¿cachai?

Intenta vivir sólo del amor y serás atravesado por la lanza imperial.

Pero el Jesús de los evangelios no es tan zonzo como Andrés nos lo pinta: antes de terminar en la cruz él ya dijo “dadle al Cesar lo que es del Cesar”.

¿Habrá sido la presión estatal demasiada para el querido Jesús? ¿Tan punzante que se le clavó en el costado, como el tiempo a los Rolling? Pareciera que ser consciente del paso del tiempo es ser consciente de esta herida: time is on my side, yes it is- aúlla Jagger.

Cierta canción como una lanza viene a revolver esa vieja herida que con el pasar del tiempo no sana, y el repaso incesante nuevos-viejos rostros en tu cabeza, y el canturreo nuevas-viejas melodías son la evidencia materializada de que vos también sangrás por la herida.

¿Alguna vez se sanará esa herida, esa mitad de lanza que nos dejaron clavada? Yo creo que no, y creo que no lo hará jamás porque esa herida (que reconozco también está en mí) es más grande que yo. Como una parte que es más grande que el todo que somos, quien no dejase transitar fluidamente esa infinita otredad que nos atraviesa, al menos con un tímido tarareo o con los espasmódicos bailes de Dárgelos, puede no salir bien de ese trance. La necedad yoica que bailando pasa  frente a “The Lighthouse Chapel” y se resiste por todos los medios a relacionarse con el Otro “no voy a quejarme, no voy a llorar y no voy a unirme a tu club, aunque me clavés la otra mitad”, no tiene más salida que su propia implosión.

Desde esta perspectiva, la famosa frase de Nietzsche cobra un nuevo matiz: “Sin música la vida sería un (grave y explosivo) error”.

Si no entendiste de qué corno está hablando éste: mirate el video que es más elocuente que yo:

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