El Rock y la Nena #NiUnaMenos

por @GFKArgentina

El 3 de junio se ha convertido en una fecha simbólica y reflexiva para visibilizar colectivamente la creciente violencia de género en nuestro país que, en muchos casos, ha derivado en irreparables femicidios. Los escalofríantes números estadísticos sorprendieron a una sociedad que sigilosamente era testigo de un genocidio silencioso, endémico e eficazmente invisibilizado.

“Ni una menos” gritaron un puñado de valientes cansadas de la asfixia solapada y una multitud emergió de la sombra para acompañarlas en el reclamo. Allí comenzó una lucha que se sosteniene diariamente, en cada rincón, en cada disciplina, en cada espacio disponible, las 24 horas del día. El universo del rock – vasto e indescriptible – nunca estuvo ajeno a esta compleja problemática.

Su inicial rebelión libertadora contracultural se fue diluyendo con el tiempo y muchos de los valores pregonados se subvirtieron: De la liberación sexual y la lucha feminista a la visión misógina y cosificadora de la mujer, pareciera que los ideales que el rock cantó en sus orígenes se fueron corrompiendo con su inserción al universo capitalista.

Sobras los ejemplos en el glam rock de los 80’s (por citar el más obvio) y el encasillamiento de la mujer como “grouppie”, cuya función es rebajada a ofrecerle placer sexual al rockstar y donde la posibilidad de subirse a un escenario a tocar se encuentra prácticamente prohibida. Por suerte, durante todo este tiempo también fuimos testigos de mujeres que han logrado superar esos prejuicios para que hoy sean ejemplo de miles de bandas o artistas mujeres que merecen su lugar en el rock.

Lógicamente si miramos a otros géneros músicales dísimiles al rock, como por ejemplo el reggaeton (muy de moda por estos tiempos) también nos encontramos con una mirada cosificadora, la mujer es retrada como un objeto sexual, reducida a una cosa que debe ser consumida. De hecho, muchas de las letras describen el físico y su sensualidad al estilo de un producto publicitario.

Insertos en una creciente ola de femicidios en Argentina, el rock nacional no está exento de esta endemia.  Aquel 3 de junio de 2015, algunos músicos famosos como Fito Páez, Lisandro Aristimuño y Pedro Aznar mostraron sus carteles luciendo la innegociable proclama simpatizando con la lucha. Sin embargo, hace poco más de un mes el denominado under del rock se sacudió fuertemente cuando se viralizaron dos videos que denunciaban vejaciones sexuales y acoso psicológico por parte de Miguel Del Pópolo,  cantante de la banda La ola que quería ser chau.

La denuncia audiovisual causó un brutal impacto que destapó una serie de denuncias y esraches contra Cristián Aldana de El Otro Yo así como también se vio involucrado Ciro Pertusi, cantante de Jauría y ex líder de Attaque 77 que tiempo atrás en una entrevista había confesado polémicas y confusas declaraciones.

De pronto, parte del mundo del rock desnudaba sus carencias, gobernadas por una dinámica perversa donde la violencia de género sigue enquistada, como en muchos otros estamentos de nuestra sociedad.

La lucha es larga y los números desalentadores deben servir para sumar más fuerza a la causa más importante. Ya sabemos que el ámbito rockero no es ajeno a la lucha y que todos lo que forman parte de él, deberán amplificar el grito “ni una menos” en cada show o recital hasta que algún día, finalmente el Rock y la Nena puedan felizmente caminar de la mano.

 

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