Te vi en el lado oscuro de la luna

El guitarrista y compositor inglés, ex integrante de Pink Floyd, visitó la Argentina por primera vez en el marco de la gira mundial con la que se encuentra promocionando su reciente cuarto álbum solista titulado Rattle That Lock.  Más de 70 mil personas vibraron en un concierto memorable, pese a la desastrosa organización que provocó infinidad de inconvenientes a la gran mayoría de los asistentes.

por @GFKArgentina

#YouWouldNotUnderstand

El primer punto flojo que tiene esta humilde crónica es la imposibilidad de poder contar determinadas sensaciones del recital: ¿Cómo puedo describirte, explicarte o transmitirte lo que se siente cuando escuchas la primera nota aguda que la guitarra de David Gilmour desprende al éter, frente a un océano de personas que se estremecen cuando lo reciben?

Tampoco se cómo expresarte mi furia contenida contra los organizadores del show. El estado de rabia y desesperación al que nos someten, los mafiosos que se defecan en una muchedumbre que cada vez aguanta menos la basureada para que finalmente la bomba estalle en una próxima ocasión.

Posiblemente solo los que asistieron pueden empatizar con estas dos grandes sensaciones y al resto solo queda decirles: “I can’t explain, you would not understand”,  así que mejor hablemos de Gilmour.

#Gilmour

Debido a motivos que explicaré más adelante, el show se retrasó unos cuantos minutos y comenzó cerca de las 21.30, mientras todavía ingresaban hordas de fans por la pequeña puerta de ingreso. Afuera del Hipódromo reinaba el caos (algunos comentarios en las redes sociales también señalan que hubo serios disturbios en la zona de los palcos) pero una vez dentro me encontré con ambiente típico de show europeo. Por lo menos en el sector del campo. El césped, para empezar, era un colchón acogedor e invitaba a sentarse. Allí mientras uno comenzaba a distenderse un poco, contemplaba un gigantesco recinto, imposible de dimensionar. Ya habían ingresado miles de personas y aún así podías caminar libremente sin tener que andar esquivando bultos. Allá, más cerca del lejano escenario, había una multitud excitada que ya empezaba con los cánticos. Un pibe que pasó por al lado mío, le decía a otro – seguramente bajo el efecto de algún alucinógeno -, “boludo, parece un campo de batalla”   y la verdad es que, en algún punto, te sentías un escocés de Mel Gibson (?) listo para ir a ensartar ingleses.

El público optó por dos caminos: algunos encaraban con frenético trote hacia el frente de batalla para poder llegar al escenario y tener lo más cerca posible a David y otros preferían sentarse a comer o tomar algo, fumarse un churro o charlar un rato antes de alinearse al universo floydeano.

Shan Ishidro
Shan Ishidro

En ambos extremos del campo, se extendían una serie de locales gastronómicos, sobresaliendo los de El Noble y Frigor, stands inusuales en un recital de rock. Después de engullirme un paty de jamón y cheddar, me dispuse a ubicarme en el medio del campo. No tenía la más remota idea de cuanta gente podía albergar el Hipodrómo de San Isidro pero cuando observé la cinco pantallas de considerable tamaño establecidas a lo largo y ancho del recinto que dependían de una circular más grande ubicada en el centro del escenario, caí que eramos muchos más de los que yo pensaba.

Sin la parafernalia de los megaconciertos que arrancan con un festival de luces y pirotecnia, Gilmour salió a escena sigilosamente, casi imperceptible y desde el primer minuto dejó en claro que las protagonistas de la noche iban a ser sus bendecidas manos . Con su típica sobriedad inglesa, las pantallas HD retrataron su avejentado rostro que expresaba total concentración. Al igual que en el resto de la gira, volvió a elegir 5.A.M para presentarse, tema instrumental que abre su última producción Rattle That Lock.

Rattle Tha Lock
Rattle That Lock (2015)

Siguiendo la lógica de su flamante disco, la segunda canción fue la homónima, que despertó un acertado show de luces y dio pie a la banda para que se sume al concierto. Mientras Gilmour se aclimataba en el escenario, las pantallas proyectaban animaciones con la esencia del brillante arte visual y conceptual típico de los tiempos de Floyd. La acertada puesta en escena, no sólo se quedó en ponchar a los músicos, sino que tuvo un rol determinante cuando se proyectaron clips rompecabezas, que sumados a la música, realmente te trasladaban fuera de este mundo. Brillante detalle.

Gilmour en Argentina
Gilmour en Argentina

La trilogía inicial del álbum se completó con Faces of Stone. Los tres temas sonaron convincentes, con el sello inconfundible de Gilmour, y fueron teloneros del primer clásico de Pink Floyd: Wish You Were Here.

Solo con la guitarra acústica, los primeros acordes despertaron una ovación ensordecedora y su interpretación estremeció a las 70 mil almas que escuchaban en vivo por primera vez en nuestro país, semejante gema del disco homónimo publicado 1975.

Fue el momento justo para dirigirse por primera vez al público con un cálido saludo que fue contestado con una reverencial ovación y su humilde respuesta fue “You’re too kind” (son demasiado amables).

Gilmour
Gilmour

Después vinieron dos canciones más de su carrera solista, entendiendo que Wish You Were Here, era un claro guiño para calmar a los ansiosos que esperaban que toque los clásicos. Fue una manera de decir,”tranqui, escuchen estos temas, que después van a tener lo que vinieron a escuchar”.

Lógicamente, así sucedió. Dos descomunales interpretaciones de Money y Us and Them para sobrevolar el Dark Side Of The Moon, el disco más emblemático del cuarteto británico.Es hora también de mencionar a su elenco de músicos, quienes estuvieron a la altura de las circunstancias: Phil Manzanera (ex Roxy Music), Guy Pratt (bajista que ocupó el lugar de Waters cuando se fue de Pink Floyd), Jon Carin  (otro colaborador de Pink Floyd), Kevin Mcalea (en teclados), Steven Distanislao (batería), Joao Mello (saxo), Brian Chambers y Lucita Jules, en coros.

El primer set, mientras una fresca y suave brisa caía sobre el Hipodrómo, cerró con High Hopes, del disco The Division Bell (1994). Sin dudas, otro momento épico de la noche. El sonar de las campanas y el piano de la intro todavía resuenan en mi mente. Vuelvo a subrayar que el sonido fue impecable. Además, la canción fue acompañada por su video oficial que es realmente una obra maestra de aquella época en que los videos musicales tenían un sentido artístico.

Bajo una tormentosa lluvia de aplausos, el bueno de Dave dijo que se tomarían un breve receso y sin decir más, se retiró del escenario. No dudé en sentarme en el césped y esperar ansiosamente el segundo set, mientras observaba los aviones que cada 5 minutos sobrevolaban por el Hipódromo. Cada tanto, era interrumpido por los daños colaterales de la bochornosa organización que se evidenciaban cuando se aproximaban caras confundidas a preguntarte a qué hora había arrancado.

La primera vez
La primera vez

Por suerte la vuelta de Gilmour fue bien psicodélica, y además del tácito homenaje a Syd Barrett, también significó asumir que Pink Floyd es una banda mayúscula desde su aparición cuando en 1967 sorprendieron al mundo con The Piper At The Gates Of Dawn, disco que cuenta con un nivel de innovación que nada tiene para envidiarle al otro álbum de ese año, el Sgt. Peppers de The Beatles. A pesar de no haber participado en aquel período, Gilmour la descoció toda tocando Astronomy Domine.

Seguidamente, mientras todavía nos recuperábamos del sonido lisérgico y experimental, David arremete con Shine On You Crazy Diamond (Parts I-V) para dejarnos completamente de la nuca. Aquí también se proyecta un delicioso vídeo, reflejando otro momento cargado de emotividad. Gilmour no necesitó decir nada. No necesitó ni siquiera nombrar a Barrett. La música era el único lenguaje que estaba dispuesto a compartir.

Volvió a colgarse la acústica para entonar un Fat Old Sun con voz arenosa y así bajar un poco la locura. Fue el único tema de aquella transición post Barrett y previa al Dark Side Of The Moon.  Le siguió Coming Back To Life y después volvió a su carrera solista primero con otra canción del disco que vino a promocionar, The Girl In The Yellow Dress, una simpática melodía jazzera que queda perfecta a su tono de voz, para después pasar a Today – también de Rattle That Lock– y Sorrow. Recién para el final dejó algo de The Wall y liquidó la segunda tanda con Run Like Hell, cuya versión, a mi humilde modo de ver, superó a la entregada por Roger Waters en sus colosales recitales brindados en River durante 2012.

El famoso encore con el que se despidió fue el insuperable tándem de clásicos: Time/Breathe (reprise) y como no podía ser de otra manera, Confortably Numb para que la multitud gritara a voz rasgada la letra completa y se deleitara con el eterno solo de Gilmour, que hizo todo bien, y demostró, por si cabía alguna duda, que es uno de los mejores guitarristas que vamos a escuchar en nuestras vidas.

La gente se retiró satisfecha. Feliz de haber emprendido un viaje musical de dos horas y media que nos hizo olvidar de la odisea que fue la pésima organización y nos trasladó a otra dimensión, posiblemente, al lado oscuro de la luna.

#LaOdisea

Voy a dejar lo peor para el final.  Por suerte, estuve leyendo y escuchando una catarata de insultos hacia la organizadora del evento FullTicket Argentina que se cagó en todos los clientes e hizo todo lo posible para arruinarnos un recital histórico que solo el bueno de David Gilmour podía salvar.

Llegar al Hipódromo de San Isidro constituyó una verdadera odisea. Todos los accesos estaban sobrecargados, y rodeando el famoso hipódromo, los organizadores ni siquiera cortaron las avenidas principales, es decir que además del tráfico constante de viernes por la tarde, se sumaron 70 mil personas queriendo ingresar en hora al recital.

Posiblemente la mayor estafa fue la compra del estacionamiento al que era complicado acceder por el tráfico y que además, una vez terminada la función, quedó liberado al desorden de todos los que querían retirarse de allí.

No quedó ningún empleado de FullTicket, quienes temiendo la furia de la multitud, no tuvieron mejor idea que escaparse y dejar todo librado al azar. Una imagen muy elocuente de este hecho se podía observar mientras, a paso de zombie, salías del estadio y veías todos los cortes de los tickets desparramados por el suelo sin poder avistar a ningún organizador.

Esperemos que nadie más sea estafado por estos mafiosos y que empecemos a exigir el respeto y la atención que nos merecemos en eventos multitudinarios en los que es cada vez más habitual este tipo de atropellos que no deben ser tolerados.

SET LIST

First set: 5 A.M., Rattle That Lock, Faces Of Stone, Wish You Were Here, A Boat Lies Waiting, The Blue, Money, Us And Them, In Any Tongue, High Hopes.
Second set: Astronomy Domine, Shine On You Crazy Diamond, Fat Old Sun, Coming Back To Life, The Girl In The Yellow Dress, Today, Sorrow, Run Like Hell
Encore: Time / Breathe (reprise), Comfortably Numb.

“MONEY” & “US AND THEM” – DAVID GILMOUR – ARGENTINA 2015

SHINE ON YOU CRAZY DIAMOND – DAVID GILMOUR – ARGENTINA 2015

CONFORTABLY NUMB – DAVID GILMOUR – ARGENTINA 2015

RATTLE THAT LOCK – DAVID GILMOUR – ARGENTINA 2015

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5 pensamientos en “Te vi en el lado oscuro de la luna”

  1. Excelente resumen de todo lo acontecido, Gilmour estuvo impecable, mejor que Roger, la organización un verdadero desastre, aun así jamas voy olvidar este recital y no por lo malo, sino por la locura musical a la que me llevo, David Gilmour gracias por venir y sos el mejor lejos para mi.

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  2. Para aquellos que quieran hacer su denuncia e iniciar algún tipo de acción legal.. El reclamo es a Ake Músic. . yo no hago nada..porque ya fue.. Pero si.. Fue vergonzoso.. Y una verdadera y real estafa Hay un grupo en facebook se llama Estafados en el recital de Gilmour. Ahí rmte asesoran bien. Una lástima que mucha muchísima gente la pasó tan mal. Yo creeeo que tuve un poco de suerte. Excelente nota! Salutes.

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  3. Excelente crónica. Como bien dijiste sólo Gilmour podía salvar el desastre que fue la organización. Así y todo lo disfruté y me emocioné mucho con los clásicos. Me hubiese gustado escuchar Echoes, pero bueno… Igual estuvo increíble.

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  4. Que buen resumen!!! El mejor que he leido. La verdad que lo vivido en los sectores VIP no se condice con la fiesta de los que estuvimos pegados a la valla en el campo. Lágrimas y lágrimas desde la primera nota de 5 am hasta la última de Comfortably. Ojalá muchos llegaran a los 69 con ganas de seguir tocando para cumplir sueños transoceánicos. Gracias David, see you at the dark side

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  5. Hola gente, muy buen resumen y estoy de acuerdo en todo, nada que reclamar a los músicos, a la organización todo, un desastre. Varios de los que estábamos en el campo no podíamos ver el escenario y menos a los músico, el clásico entonces círculo en donde siempre hicieron proyeccionesse podía ver. Entonces la pregunta es: ¿porque caraj…proyectar en las pantallas los videos, en ves de mostrarnos a los músicos?….en fin, una pena para muchos que soñamos con el momento, el excelente espectáculo opaco lo malo, saludos.

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