EL ANFIBIO QUE EMANA DEL AZUL

@GFKArgentina

En el marco de su Gira 2014 el músico y cantautor ofreció un intenso concierto el viernes pasado en el Teatro Municipal Trinidad Guevara de Luján a sala llena repasando gran parte de su repertorio. El público lo despidió con una larga ovación.

Lisandro Aristumuño
Lisandro Aristumuño

Lisandro Aristimuño, como todos, sufre de algunos prejuicios. Muchos lo tildan de “cheto” o “ése que hace música para chetos” a causa de un estilo que se escapa de la media del rock nacional y popular que prejuiciosamente también muchas veces es atacado por su simplicidad de rocanroles cuadrados que hablan de birra y merca. A su vez, también muchos otros lo ningunean como “un hacedor de temas minitah”, una simplificación burda y bastante misógina por cierto.

Obviamente Aristimuño no recoge el guante de ninguna de las dos acusaciones, y hace bien en no hacerlo, aunque sí considero que su cuota de excentricismo a veces actúa como un repelente contra su propio público. Si bien es cierto que el músico habla con sus canciones, y eso es lo que Lisandro mejor sabe hacer, me llamó la atención que el viernes pasado en el Teatro Municipal Trinidad Guevara en Luján le costara interactuar con la gente. Parecía temeroso, y aunque profirió palabras al público, lo hizo con cierta incomodidad, incluso algunas veces terminaba riéndose sin saber muy bien qué decir, una conducta un poco aniñada por momentos. Asimismo, desde hace algunos años, junto a Abel Pintos, es uno de los referentes solistas dentro del mundo pop y tiene una marcada llegada en el público femenino – hubo mayoría de mujeres en el show del viernes-  pero eso no lo convierte en Arjona.

La salida de Mundo Anfibio en 2012 fue una excelente noticia para la música popular que hoy pareciera carecer de propuestas distintivas. Junto a Blanco de Eruca Sativa y Chances de los IKV, dicho álbum se encumbra entre las mejores producciones de ese año. Lógicamente significó un decisivo salto hacia un público mucho más amplio que aprendió a pronunciar correctamente su apellido. Muchos me criticarán alegando que lo conocen desde hace años y, si bien es cierto que su primer disco solista se editó hace diez años, la realidad es que su show en Luján se debe en gran parte a Mundo Anfibio, disco que sin dudas fue un antes y un después en su carrera.

Mundo Anfibio. La rompió con este disco
Mundo Anfibio. La rompió con este disco

La sala oficial lo recibió con un excelente marco de gente que comprendía toda la franja etaria, con una leve mayoría de público juvenil. Nacido en Viedma, Río Negro, y después de una acelerada actividad musical en la provincia patagónica decidió mudarse a Capital Federal para emprender una exitosa, y al mismo tiempo, laboriosa carrera solista de la que nacieron seis discos: Azules turquesas (2004), Ese asunto de la ventana (2005), 39° (2007), Las crónicas del viento I y II (2009) y Mundo Anfibio (2012).

El inicio con los violines de fondo fue con Por donde vayan tus pies, un temazo de Mundo Anfibio que cuenta con un arreglo de violines que me recuerdan a la etapa de cuerdas de García en su época Say No More. Siguió con Anfibio, que dedicó a su hija, y se encaminó a recorrer su nutrida discografía. Mi memoria, Azúcar del Estero y Perdón se destacaron en un concierto que alcanzó las dos horas de pura música. Sus canciones, distintivas y únicas en su estilo, se potencian con una banda muy bien orquestada que acompañan los acordes de Lisandro. Un trío de cuerdas, batería, bajo y guitarra se combinaron formidablemente amplificando las melodías de sus canciones que se caracterizan por un eclecticismo que disuelve las fronteras de los géneros para amalgamar sonidos del rock, pop, funk así como también electrónica y folclore. Merece una mención destacada la percusionista Rocío Aristimuño – su hermana – que con una descomunal percusión flamenca ejecutada con sus pies en el tablao durante la canción How Long, se llevó una ovación que duro largos minutos.

Lisandro y su banda yendo a Luján
Lisandro y su banda yendo a Luján

Sobre el final llegaron los clásicos y el músico dio lugar a la voz del público para que acompañara el estribillo del clásico Es todo lo que tengo/Es todo lo que hay.  También, cabe destacar su talento como guitarrista que se reflejó sobre todo en sus tramos experimentales que dan rienda suelta a una improvisación hipnótica que se recuesta sobre extensos loops que resultaron atractivos para los presentes que no dejaron de reconocer al cantautor rionegrino. También hubo un momento dedicado a Gustavo Cerati con un brillante cover de Av. Alcorta junto con las palabras “Gustavo Cerati siempre presente en nuestros corazones”.

El epílogo de su concierto volvió a su carácter experimental. Mientras se despedía, se escuchaban gritos pidiendo que volviera pronto. Asintió sonriente y dijo “si ustedes vienen, yo vuelvo”. Los espectadores parecían más que satisfechos, felices de poder disfrutar a un referente contemporáneo de la música popular que hasta el viernes pasado nunca había interpretado sus canciones en nuestra ciudad. Ojalá que sus presentaciones en Luján se vuelvan una sana costumbre en el futuro próximo.

 

Les dejo un vídeo de ParesTv del show del viernes pasado en el Trinidad Guevara de Luján:

 

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