#AntiShows | The Cure en Ferro (19/3/1987)

La banda liderada por Robert Smith desembarcó en Argentina en marzo del 87 para dar dos recitales en Ferro.  La popularidad de The Cure por aquellos días generó una expectativa superlativa en nuestro país ya que la gran mayoría de los artistas más vendedores del momento no incluían a Buenos Aires en sus giras mundiales. Sin embargo, el primer show fue tan caótico que Smith terminó comparando al campo de juego con el, por aquel entonces, centro bombardeado de Beirut.

por Gabriel F. Keena | @GFKArgentinaCure

No hay registros fílmicos de aquella violenta noche de marzo en cancha de Ferro, sólo algunas cintas perdidas que se pueden ver al final de la nota, pero sí hay testimonios que documentan lo ocurrido. Cada vez que se hace mención a la primera visita de The Cure en Argentina, es ineludible remitirse a la, ya famosa,  crónica que la revista Pelo hizo del show, que extraigo de Recitales en Argentina:

                                  THE CURE REVISTA PELO

Revista Pelo, Marzo del ’87

La escalada irrefrenable de la violencia, comienzo el martes,  cuando numerosos grupos de personas comenzaron a violar los controles de acceso al estadio ingresando por techos, paredes y alambrados laterales. uno de estos paredones que da sobre la avenida Avellaneda, fue literalmente demolido por quienes después de encaramarse, arrancaban y arrojaban pedazos de mampostería a la calle. Una vez en el interior del estadio, estos grupos continuaron su acción depredadora rompiendo todo lo que encontraban a su paso hasta copar un sector de la platea y otro de la popular. A esta altura el nerviosismo había ganado a la multitud que intentaba – en su mayoría- simplemente poder disfrutar de su artista favorito. La situación se agravo cuando lo que se habían ubicado en las plateas y populares intentaron llegar al campo de juego. En esos momentos entro en acción una brigada de guardias que, con palos, cadenas y perros, intentaban frenar el ingreso del publico. Los alambrados comenzaron a ceder y los primeros en ingresar al campo de juego fueron violentamente reprimidos, mientras que con los perros trataban – en vano- de contener tras los alambrados a los mas exaltados. Durante varios minutos todos los espectadores del estadio presenciaron entre absortos y divertidos las persecuciones y posteriores palizas que la guardia pretoriana propinaba a quien ingresaba o simplemente pasaba por su territorio. Pero cada vez era mayor la cantidad y mas difícil contenerlos. Armados con púas de metal, palos, piedras y cinturones, los que intentaban entrar redoblaban la presión y los peros fueron duramente golpeados cada vez que se acercaban a los alambrados. Finalmente, los alambrados cedieron y una marea de gente chorreó a lo largo del campo de juego. Allí, entonces, comenzó la segunda parte de esta batalla, cuando los invasores se dieron cuenta que la relación de fuerzas había cambiado.

 ENTRADA THE CURE RECITALES EN ARGENTINA

FUENTE: RECITALES EN ARGENTINA

La aterrorizada chica intentó ayudar a su compañero pero fue rápidamente neutralizada por otros dos, quienes la golpearon primero y luego le arrancaron una mochila que llevaba. Mientrastanto, los otros habían terminado con el joven, al que despojaron de todo, incluyendo las zapatillas que calzaba. Cinco minutos después y cuando todavía no habíamos salido del estupor causado por lo que acabábamos de presenciar, nuevamente otro grupo atacó a tres chicos. Mientras dos de ellos eran virtualmente desnudados, el tercero al alcanzó a zafar y corrió hacia la zona más despoblada del campo. Cinco de ladrones lo persiguieron hasta rodearlo y agarrarlo. Tirado en el piso, primero le quitaron todo lo que se le podía sacar y luego fue brutalmente pateado, tarea a la que se sumaron los que antes habían atacado a sus compañeros. Ya sobre el final del show y cuando el grupo más grande de delincuentes empezaba a retirarse del campo, se produjo otra corrida. Los vándalos se acercaban a la salida y esta vez el blanco fue un grupo de espectadores que estaba ubicado contra el alambrado, distanciados de la gran masa de público. Allí, donde se encuentra la zona mas iluminada del campo de juego, pudimos ver claramente como atacaban y golpeaban a los desesperados espectadores, algunos de los cuales optaban por arrojar los relojes y las billeteras tratando de evitar la golpiza. Una vez fuera del estadio, nadie que tuviera a menos de diez cuadras del lugar podía sentirse a salvo, ni siquiera la tardía intervención policial trajo la calma. Diezmados per igualmente salvajes, los patoteros continuaron atacando a los desprevenidos transeúntes y rompiendo automóviles y viviendas. El saldo final de la primera noche de The Cure en Argentina fue una docena de detenciones, treinta heridos, tres de ellos deconsideración, gravísimos destrozos en el estadio Ferrocarril Oestey varios autos y propiedades con daños considerables. Con verdadera incertidumbre por lo ocurrido, se aguardaba la segunda noche de The Cure.

 Nada hacía prever que las cosas podían ser diferentes porque nada se hizo por modificar nada. La organización pareció encomendarse a algún tipo de mágico exorcismo ya que la única medida que se tomó frente a los sucesos la de fue retirar la custodia privada que tanta responsabilidad tuvo en los incidentes. 

Después de los serios disturbios del día anterior, la policía decidió desplegar un amplio operativo de prevención que incluía carros de asalto y policía montada, además de cerrar el tránsito en las calles adyacentes al estadio. Fueron colocados una gran cantidad de vallas controladas por personal de uniforme que iba verificando el acceso a medida que la gente arribaba al estadio. 

 El ingreso se produjo sin incidencias, hasta la hora del show de The Cure, cuando un grupo de casi un centenar de patoteros arremetió contra la puerta de entrada intentando forzar el ingreso. La policía apostada, actuó con celeridad reprimiendo a los exaltados con gases lacrimógenos. Lejos de disuadirlos, esto pareció enardecer aún más la patota cuyo único objetivo pasó a ser el de atacar a la policía. A pesar del enorme dispositivo, en algunos lugares, la policía fue superada generándose una batalla campal que se desarrolló en las inmediaciones del estadio durante más de una hora. Cuando la autoridad controló la situación, prácticamente concluía el show, por lo que se montó un nuevo dispositivo para evitar que los vándalos atacaran a los que habían presenciado el recital. El final fue más que lamentable, muchos contusos, diez policías con heridas, innumerables destrozos dentro y fuera del estadio y ciento treinta y siete detenidos. 

A la mañana siguiente, en la comisaría 13 muchos padres intentaban interiorizarse sobre la suerte corrida por sus hijos detenidos, mientras que se mezclaban con quienes iban a denunciar agresiones y robos. “

La excelente crónica del evento no es la única referencia. La revista Rolling Stone, en su edición local, publicó una nota en marzo de este año cuando comenzó a circular la noticia que, después de 26 años, volvía The Cure a nuestro país. Dicho artículo fue subido a la web tiempo después y allí podemos encontrar más declaraciones jugosas como la de Germán Bordagaray, fan y productor de dos discos tributo a la banda, que trató de desmitificar un poco lo sucedido: “Se hizo un mito de esos recitales que me parece un mito chiquito, un mito de plástico. Para mí mucha gente que estuvo ahí no entendía nada. Cuatro meses antes de la llegada de The Cure, tocó Siouxsie & The Banshees en Obras y la gente la escupió los noventa y cinco minutos del recital. Y no es que recibía dos escupidas cada tanto: llegó un momento que era una lluvia infernal y alucinante de escupitajos. Por lo general pasa eso acá: todo llega tarde y por lo tanto, si llega tarde, no llega lo que tiene que llegar, porque la cosa es tiempo y espacio. Y acá se pensaba que todo estaba en la misma bolsa: esos grupos eran una forma cercana al punk y en el punk se escupía. Un reduccionismo estúpido. Toda la gente que estuvo en Siouxsie, las cinco mil personas que estuvieron ahí, estuvieron en las dos fechas de The Cure, y también se prendieron en los desmanes”. Bordagaray reconoce que “Hubo quilombo, es cierto. Había un montón de pungas en la oscuridad, entonces cada tanto sentías un grito a cinco metros tuyo, porque a una mina la habían pungueado. Corridas, confusión. pero tampoco era Altamont (VER ALTAMONT)

LA REPERCUSIÓN EN LOS MEDIOS GRÁFICOS:


the cure cronica Taringa

FUENTES: TARINGA!, ROLLING STONE ARGENTINA, TN

Por último, les dejó el diario íntimo de Robert Smith que hace unos años se dio a conocer y nos pudimos enterar de cómo fue su estadía en Argentina a partir de sus propias palabras. El líder de The Cure juró que nunca más iba a volver. La promesa, por suerte, la rompió pero ¿Por qué llegó a jurar una cosa así? Acá nos da algunas pistas:

SMITH FERRO

 ROBERT SMITH

        Fuente: RollingStone

Sábado 14/3

Despierto a las 9 a.m. luego de haber dormido 4 horas y alucinando cosas horribles camino al aeropuerto de Heathrow. Estamos todos pálidamente sonrientes, salvo Bill (Chris Parry, cabeza de Fiction Records, función durante el tour: desconocida) quien llega tarde, como siempre. A pesar de este notorio intento por enterrarnos, viajamos a Madrid con el tiempo suficiente… Aterrizamos en España casi al mismo tiempo que dejamos Londres y buscamos el hotel más cercano para seguir durmiendo. Terminamos tocando “Name that Tune” en el asqueroso nuevo sintetizador Casio de Lol (Tolhurst) durante todo el atardecer. Cuando estamos por “See Emily Play”, el mini bar está vacío. Volvemos al aeropuerto a las 8 y abordamos el 747 de Aerolíneas Argentinas que nos llevará de Río a Buenos Aires. Aprieto mis dientes y me tiro hacia atrás mientras el vuelo comienza…

Domingo 15/3

Luego de 9 horas de hablar, leer y caer rendido por el sueño, el avión aterriza en Rio. Lo asean, llenan de combustible y, luego de 2 horas de retraso, volamos a Buenos Aires. Llegamos a las 9 a.m., hora local, sintiéndonos menos que bien: hace calor y está horriblemente soleado y todos están usando lentes de sol. Luego de ser sometidos a varias y brutales revisiones y chequeos en el aeropuerto, nos dirigimos por una puerta hacia un auto que nos espera: hay gente por todos lados y una caravana de automóviles con gente que grita, gesticula y nos toca bocina, nos sigue todo el camino hacia la ciudad. Buenos Aires tiene el prototipo de las grandes ciudades, alberga una mezcla entre lo viejo y lo desmoronado y lo que está a medio camino de ser terminado, de entre lo que surge repentina, ruda y anacrónicamente el enorme reflejo de las torres del Sheraton Hotel, nuestro hogar durante los próximos 4 días.
Hay alrededor de 500 personas afuera y, tan pronto como salimos a saludar, surgen hacia nosotros. Sin muchas ganas de conversar y encariñarnos con nadie, saltamos del auto y corremos hacia el hotel y me doy cuenta de que me estoy sintiendo algo peculiar… Seis horas en cama hacen el truco de magia que pone al “Team Cure” a jugar al pool y a beber.

Gradualmente, nos vamos sintiendo mejor y decidimos salir y conocer un poco a la gente. Más de 100 personas todavía esperan fuera por nosotros y son un grupo muy amable. También conocemos al hasta ahora desconocido ‘Oficial Bananafishbones Fan Club’, nos tomamos interminables fotos antes de irnos para ingerir una muy sedadora comida italiana (?) y todos nos vamos a dormir a las 12.
Un día extraño…

Lunes 16/3

Despierto de un delirante descanso a las 11 e inmediatamente pongo al “Líder” a funcionar. Las cortinas se abren y se cierran a las 12: hace mucho calor y está horriblemente soleado. Escribo algunas cartas y luego me uno a los otros abajo: hoy es día de conferencia de prensa y durante las próximas horas tratamos de responder honestamente a preguntas sobre: Killing an arab, Maradona, killing a Thatcher y sobre nuestra salud mental, etc., etc. Es interminable… y el escape es rápido y engañoso, lo suficiente para que lleguemos a mi cuarto una vez más para tomar un ron revitalizador. Otra vez, enfrentando a la multitud, salimos, tomamos un auto y el viaje al Club Ferrocarril Oeste se asemeja al “Loftus Road”. Al salir del auto hacia el conglomerado de flashes, un cúmulo de saliva llega a mi garganta… Una pelota aparece y estamos distendidos y cantando, pero el juego no dura lo suficiente y el “Team Cure” pronto se desintegra en medio de un tumulto de gritos: “¡Mano!”, clamamos por la trampa. Los participantes argentinos simulan no entender… Nuestra prueba de sonido dura un par de horas y termina alrededor de las 10 y con una alborotadora visita al “Fish Ristorante” el día culmina en el piso 24 del hotel, soñando suavemente…

Martes 17/3 

Despierto forzosamente a la una, bebo varias tazas de café y volvemos al campo: hace calor y está horriblemente soleado, pero probamos sonido hasta la perfección durante otro par de horas y luego nos derretimos hacia el vestidor asignado a los “visitantes”. Hago otro par de entrevistas y recibo la camiseta de la selección nacional de fútbol, un ramo de rosas rojas y el mensaje de un hombre que luce insanamente parecido a Tootsie… Y luego, el sonido de vidrios rotos… Al parecer, ha habido una confusión, nos dijeron que hubo reventa de entradas -19.000 entradas vendidas para un campo que soporta 17.000 personas- como lógica consecuencia, apareció un grupo de “punteros” tratando de llegar al área de juego por otros métodos: un disturbio a gran escala se sucede, con numerosos autos policiales tumbados, varios perros asesinados y un vendedor de panchos muerto de un paro cardíaco. Por alrededor de dos horas, tocamos en medio de una ensordecedora algarabía antes de apresurar la huída, gritando, subimos a un auto para escapar. Nos cuesta un rato largo para que se nos despeje la mente y terminamos tomando un temprano desayuno en el bar, antes de irnos adormir…

Miércoles 18/3

Levanto las cortinas al inevitable demasiado caluroso y horriblemente soleado día, la gente acampa fuera, me apresuro al cuarto de Simon para tomar algo de leche y chusmear. Vamos al estadio a las 3 y cuando empezamos una corta prueba de sonido, el sol golpea a 100 grados. Nos derretimos hacia un cuarto, para cambiarnos, entre entrevistas, escucho a Nick Drake y Billie Holiday. El ruido de arriba crece, inexorablemente, y nos miramos con nerviosismo unos a otros mientras nos dicen que esta noche descartemos otra “confusión” de tickets, que no habrá problemas… La masa de gente anticipa nuestra llegada al escenario y, a pesar de las barricadas ahora más altas y la policía extra (o, mejor dicho, a causa de las barricadas más altas y la policía extra) la batalla comienza…

En la mitad del set de canciones hay varios uniformados con fuego en su cuerpo, con la mayoría de sus camaradas refugiándose bajo el escenario de la incesante y despiadada lluvia de monedas, piedras, butacas y vasos. Desafortunadamente, no todos estos objetos son tirados con puntería y Porl (Thompson) es el primero de nosotros que es golpeado. Cuanto más sigue esta situación, más nos amargamos y cuando una botella de Coca me da justo en la cara durante “10 15′”, paro de cantar y encaro a la multitud. Terminamos con una gloriosa versión punk-trash de “Arabs-a-go-go” y nos vamos. Afuera, el campo no tiene nada que envidiarle al centro de Beirut y estamos más que aliviados de haber podido alcanzar el refugio del hotel. Me voy a la cama hecho pedazos, los otros pasan la mayor parte del tiempo en el bar, mientras yo sueño con asesinatos…

Jueves 19/3 

Despierto sintiéndome fresco a eso de las 11:30 y vamos al aeropuerto a la una, luego de una corta pero animosa entrevista con “Reuters” y una prolongada sesión de despedida con la gente. El avión se mueve mucho y es incómodo, nos sentimos aliviados de tocar tierra a las 5:30 en Porto Alegre, Brasil. Hace calor y está horriblemente soleado, luego de un tedioso llenado de formularios y papeles, nos enfrentamos a 300 personas y llegamos a un ómnibus ¡¡de 40 asientos!! Manejamos al hotel donde somos confrontados por todavía más gente gritando “¡¡hola!!” y encegueciéndonos con flashes mientras bajamos del bus y nos apretujamos en la “recepción”. Una visita rápida a nuestros cuartos “llenos de rosas” es seguida por la inevitable conferencia-catástrofe para prensa y TV. Es la usual “prueba de los 60 minutos” y luego comemos.
Comemos pescado, está muy fresco y apetitoso, también lo es, como luego descubrimos, el licor local “Pinger”, para la segunda botella la mesa comienza a girar… la cama está lejos… lejos… 

LAS CINTAS PERDIDAS DE THE CURE EN FERRO, MARZO DE 1987:

NOTAS RELACIONADAS

Chuck Berry | Luna Park | http://bit.ly/1lsI8Mv
Guns N Roses | Saint Louis | http://bit.ly/1vgwNls
Nirvana | Vélez | http://bit.ly/1qd6hoQ
Rolling Stones | Altamont Speedway | http://bit.ly/VL4LPZ
Led Zeppelin | Live Aid | http://bit.ly/1tDbMyz
BsAs Vivo II | Buenos Aires | http://bit.ly/1fuz159
U2 | Las Vegas | http://bit.ly/1qHOljC
Rob Zombie | RockFest 2014 | http://bit.ly/1ucSDTL
Pearl Jam | Roskilde 2000 | http://bit.ly/1qIer5T
Milli Vanilli | Bristol | http://bit.ly/1E40dm2

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