YES en Argentina 2013: Cobertura de Nuestros Idolos X 2

Foto: Lucas Page (www.lucaspage.com)

Yes

AWAKEN: Se despertó el Rock Progresivo de los ‘70s!

por Pablo A. Santos (@ps_cosmigonon)

Antes que nada: ¿Estaría Jon Davison, a la altura de Jon Anderson?

Para los que no estén al tanto, me refiero al mítico lider, compositor y vocalista de la banda británica de Rock Progresivo YES (@yesofficial). Quizás él (Anderson), uno de los mejores exponentes del lirismo sinfónico-progresivo. Y la banda, una de las mas importantes del género. Tarea difícil para el bueno de Davison.

Por cuarta vez, YES visitó nuestro país, en el marco de una gira Americana (Canada, USA y Latinoamérica), para ofrecer un show totalmente distinto. Anteriormente, años 1985, 1999 y 2010, fueron shows mas bien hiteros.  En esta ocasión, la misión fue interpretar tres de sus mejores álbunes de su etapa progressive. A saber: The Yes Album (1971), Close to the Edge (1973), y Going for the One (1977).  La idea fue, claramente, abordar estas tres obras conceptuales, de forma fiel y prolija. Brindarle a los espectadores, un show similar al que hubiesen podido vivir en plena década del ’70. No es anacronismo musical. Es evidenciar con hechos, uno de los más altos ejemplos de calidad musical y, más ampliamente, cultural. Y que sirva como difusión para las nuevas generaciones de músicos.

Pasadas las 21:15 horas del 30 de Mayo, arrancó el recital con una presentación visual, compuesta por imágenes de la banda y desarrollo artísticos de los álbunes en cuestión. Nada sorprendente, aunque más que aceptable. Claramente la idea no era centrarse en lo visual (¿que esperaban? ¿A Roger Waters en River haciendo The Wall?),sino sorprender a los fans con soberbias actuaciones, que en ningún momento defraudaron.

Y ahí nomás le metieron ficha hasta el final del recital, casi sin interrupciones, todo de corrido. Una maratónica delicia de Rock Progresivo (¿pretenden que lo escriba con minúsculas?). Los albunes, en este orden: 1° Close to the Edge, 2° Going for the One, 3° The Yes Album.

Nos dejaron de-la-nuca, comenzando con los casi 20 minutos del tema homónimo al disco, “Close to the Edge”. Luego “And you and I”, y finalmente reventando el Luna Park con” Syberian Kathru” para completar el album.

En Going for the One, se ponía a prueba la voz de Jon Davison. Éste album, exige al cantante con los registros vocales más altos de los tres discos preparados. Debo decir que al escuchar el primer tema (homónimo), me agarré el balero, li-te-ral. No podía creer tal nivel de similitud y de precisión en su voz. Lo hizo. Era Jon Anderson en persona. Hasta ahí, y mas allá de lo que hicieran luego, misión cumplida para YES en Argentina. Los legendarios integrantes de la banda (Steve Howe en guitarras, Geoff Downes en teclados, Chris Squire en bajos, y Alan White en bateria y percusión), unos viejitos lindos que superan los 60 años (todos!), supieron reemplazar muy bien a Jon Anderson en primer lugar, y a Benoit David (periodo 2008-2011) que no estaba para nada a las alturas de Anderson, abriendole las puertas a Davison.

Volviendo al disco, un tema mejor que otro, destacando particularmente las magníficas versiones de “Awaken” y “Turn of the Century”. Al público no le alcanzaban las manos para aplaudir. Y no fue para menos.

Para liquidar el asunto la rompieron con The Yes Album, el más pesadito y rockero de los tres. Con menos uso de teclados que Going for the one (conté como 9 de estos instrumentos al mando del zarpado de Downes.). Interpretando el último disco: la noche del Luna estallaba cuando Howe nos mató con “The Clap”; a este joven-viejo le queda cuerda para rato. Antes, habían arrancado el disco a full  con “Yours is no disgrace”. Y el punto más alto del recital (varios puntos altos) lo disfrutamos con “Starship Trooper”, no faltaba más y asunto resuelto. Terminaron con el resto del disco y el público se fue más que conforme.

El detalle: El sonido fue casi perfecto, a no ser por un pequeño retraso en la salida de audio izquierda de la Cabecera D, que quedaba a destiempo con el audio del resto del Luna Park. Más allá de eso, sonido más que correcto.

El interrogante: ¿Faltaba Fragile, para completar la lista de álbunes legendarios de YES? Quizás si, pero hubiese sido un recital tan largo como extenuante.

El análisis popular que se puso de manifiesto a viva voz a la salida,  indicó que YES no vino a robar con unos cuantos hits interpretados a lo que salga. Nos trajo una selección conceptual, un pedazo de la historia del rock expuestos con esmero y detalle, teniendo en cuenta la edad de la mayoría de los integrantes. Con un joven vocalista impecable, y una noche de placer musical en Buenos Aires.

10 puntos para YES.

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DECILE SÍ A YES

por Gabriel F. Keena (@GFKArgentina)

Medité y vacilé durante un tiempo hasta aceptar la invitación de Pablo (@ps_cosmigonon) para ir a ver a Yes al Luna Park. El legendario grupo británico volvía a Buenos Aires para repasar tres discos claves de su discografía (The Yes Album – Close To the Edge y Going For The One).

La verdad es que, después del fiasco de Chuck Berry,  rebrota un manto de sospecha en mí cada vez que vienen artistas que ya pasaron la barrera de los sesenta años. Sumado a eso, de Yes sólo conocía a fondo el disco Fragile de 1972 y el clásico “Owner Of a Lonely Heart” que ya de antemano sabía que no iban a tocar. Antes de dar el NO definitivo, se me dio por evocar aquellos años en los que me había vuelto un pseudo hippie obsesivo del rock progresivo. Me había fanatizado con Genesis ( el de los ’70), King Crimson, Jethro Tull, Emerson Lake & Palmer y hasta llegué a los Gentle Giant.  Es así que mi clásica nostalgia me obligó a cambiar de parecer y a ubicarme, finalmente, en una de las cabeceras del Luna.

Con sus finas y largas cabelleras blancas, que no hacían más que evidenciar sus longevos años, salieron al escenario los Yes (Squire ,Howe y White) sin el mítico vocalista Jon Anderson reemplazado por uno más joven ( lookeado como un hippie y con un llamativo parecido al Nito Mestre juvenil de Sui Generis )  llamado Jon Davison ni tampoco con el eximio tecladista Rick Wakeman sustituido, en ésta oportunidad, por Geoff Downes.  Un frío saludo inglés al público y rápidamente comenzaron a hacer uso  de los 7 mil instrumentos  que, como ya todos sabemos, no pueden faltar en el ritual progresivo.

Arrancaron con Close To the Edge. Sonaron los primeros acordes, escuché perplejo la inabarcable melodía de la voz de Davison y me relajé sobre la butaca, satisfecho con mi decisión de haber aceptado,  para disponerme a disfrutar de la saludable, y poco habitual, propuesta  de tocar 3 discos enteritos de punta a punta demostrándome, en cada segundo que trascurre,  que ellos fueron los protagonistas y fundadores de un género que corrió todas las fronteras del rock. Que exigió técnica y talento, lo sacó de su cómodo formato hasta lograr obras de más de 20 minutos, le pidió que experimente, que sincronice, que sea anti comercial, que sea un riguroso viaje de las más variadas armonías.  Por eso Howe, con sus 66 años, ridiculizó mis sospechas paranoicas de la “edad”. Descoció la guitarra una y otra vez provocando ataques de epilepsia en el público enardecido que lo reverenciaba constantemente. Ese tipo, blasfemia a Clapton mediante, fue Dios tocando la guitarra. Era el Gandalf de la viola,  generando automáticamente que uno se la pase diciendo gran parte del show el típico “naaaahhh queee hiiijoo de puttaaa”.

También quiero resaltar al resto de la banda que, con ejecuciones perfectas, redondearon un show inolvidable en el que revivimos aquel mundo perdido  gobernado por el rock. Si nunca los experimentaste, te sugiero que hagas como yo y le digas SI a YES.

Video: “And you and I” / Gabriel Vazquez

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Foto: Juliana Garcia (@garcia_recchia) http://t.co/1ZDoVqq8Az
Foto: blog.vegas.com
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